Rodando Mi Tierra

el horizonte es el límite

Archives enero 2014

Amarillo ocre

Así se pintaba el amanecer el otro día.

Subiendo la Torre 1

La magia del amarillo ocre

Ese tono ambivalente, entre la nostalgia y la esperanza de lo que viene en el nuevo día. Curiosamente, el tono que tomaba el camino era muy similar a los destellos del ocaso. Es interesante que ocaso y el despunte del día sean tan parecidos aunque, diametralmente opuestos. Por eso se me vino a la mente este “amarillo ocre”. El punto exacto en que ni se es un color ni el otro. Y en menos de dos minutos, el “amarillo ocre” me fue explicando la banalidad de las preocupaciones humanas. Fue dejándome ver como nuestro andar es así, una continua mezcla de tonalidades, aunque en nuestro universo “humano”, esas tonalidades son emociones, son expectativas, son intenciones y son también, nuestras mismas acciones.

Mientras iba pensando en esto seguí rodando, maravillado del espectáculo del que estaba siendo testigo… sin pagar ni un solo peso. Pensando en cómo la sociedad, la civilización ha estado perdiendo “piso”. ¿Cómo se fue formando este tren de pensamientos? No lo sé, pero es una maravilla en sí. Como del “amarillo ocre” fueron surgiendo muchos pensamientos, cientos de sentimientos, propuestas y contra-propuestas. Fui elevándome como el mismo sol sobre esa telaraña que son las directivas, las instrucciones recibidas durante decenas de años, tan sólo para aceptar el “estado de las cosas”. Y llego a la conclusión de que no me gusta del todo. El “amarillo ocre” me fue llevando a recordar esas tesis “anti-sistémicas”, como lo que parece estable en realidad no lo es, no lo debería de ser, y no lo deberíamos de sostener; cómo existen gobiernos que sólo desean el poder por el poder, sociedades que viven de otras en lugar de producir cada cual lo que cada una necesita. Ciudades que “dominan” a otras, tan sólo ante la idea de estar administrando las riquezas que no son de ellas y que a final de cuentas ni siquiera deberían de existir. Por eso desaparecieron nuestros primeros ancestros, porque alguien llegó a decirles como vivir… y por ende lo dejaron de hacer.

Tan cerca y tan lejos...

Tan cerca y tan lejos…

Oh! las 8:00am, hora de regresar según mi propia decisión, contra mi propio orgullo, me lo dije… no importa no llegar a la torre el día de hoy, vamos regresando a las meras ocho en punto… simplemente porque sí. Y voila! ahí estaba, la tímida Torre 1 que se asomaba en la curva. Detuve a mi bólido y le tomé esta foto. Justo ahí, donde siempre nos espera, al cuidado de la parte sur del bosque, flanqueada por el valle del poleo y la alta planicie del silencio. Así en silencio, vigilante y temerosa ante el rumor de la ciudad que a mis espaldas empezaba su habitual desparpajo de los viernes. Bien por ella, que ahí se queda, disfrutando de su aún esperanzadora vista de los lejanos valles del sur, mientras yo doy media vuelta, monto a mi bravo corcel, y cual Quijote, me enfilo para luchar con mis propios molinos de viento.

Ro

Un nuevo ciclo

Somos muy buenos los humanos para esto de los “reinicios”, nuevo arranque, otro año…

Pues subámonos al barco y procuremos hacer lo mejor para lo que viene. Hace ya unas semanas de mi última entrega. Vino un período bastante agradable de festejos, de descanso, de desconecte, de viajes y acercamientos. Fue un buen período.

Dejé de lado un tanto las rodadas, y claro, regresar a las dos ruedas me ha costado trabajo y, entre la brecha y mi alumínica se han encargado de cobrarme. Recuerden la frase trillada, sin afán de ofender a nuestro querido género contraparte. La bicicleta, o más general, rodar es como la novia, si no la atiendes como se debe, te la va a cobrar al doble!

Y así ha sido, pero no hay “porrúm”, contento pago. Vienen las rodadas clásicas, los planes para mejorar, para superar nuevos retos. Nuevos planes, recordar senderos, re-subir las cuestas…

Como los retos que tenemos como nación, como México. Me disculparán que me meta un tanto en estos avatares, pero es algo con lo que nos llegó este 2014. Durante el interludio entre el viejo 2013 y este deslumbrante 2014, tuve la oportunidad de visitar varias ciudades del bajío mexicano. Encontré y redescubrí la belleza de esta tierra y la calidez de la gente que se la ha aventado (o la han aventado) a vivir aquí.

Lamentablemente, y es una realidad, mi México, nuestro México esta pasándola mal. En parte por la herencia que un par de generaciones previas a la nuestra dejaron de hacer y se dejaron caer en el sopor de un confort mal entendido y en parte por lo que nosotros mismos  estamos dejando de hacer por no perder lo poco que nos queda. Si se fijan es una muy pobre manera de ver la vida. Hemos dejado de arriesgar, sin darnos cuenta que no tenemos nada que perder. Y todos estos pensamientos e ideas me salen no sólo por pláticas con mi mujer, o mis amigos, o mi hijo… brotan también cuando voy rodando.

El otro día iba en mi bici por las calles infestadas de automóviles, y vi lo terco y egoísta que somos como sociedad, peleándonos por ganarle el paso al otro, como si con eso ganáramos algo… como si con meterse en sentido contrario fuera uno a llegar en la mitad del tiempo. Que cortos de visión somos… me recordó una frase que leí y vi en una película: “Recuerda quien es el verdadero enemigo”… nos queremos desahogar de que el gobierno suba el costo de la gasolina? del camión?, de la comida? de que sólo suban exageradamente los sueldos de sus compinches? que se exenten de pagar impuestos toda la bola de pelagatos que rondan en los congresos y alcaldías, que los plurinominales sigan paseándose sin hacer nada y peor, que haya tantos otros poco-patrias que esten formaditos para sumarse a las listas de los “pluris”…

Pues no vamos a lograr ningún cambio aventándole el carro al vecino, al ciclista o al peatón que la hace de banderillero por las calles… se va a lograr cuando nos agarremos los que tenemos y dejemos de decir “pues ya subió, pues que hacer?”, y dejar de subirse al camión y organizarse para irse en raid, o caminar, o sacar la bicicleta o simplemente buscar un trabajo más cerca. O dejar de comprar la “coca o la pecsi” y aguantarse con el agüita. Con dejar de ir al “starbucks” y comprar tu cafecito en el oxxo, o más, hacerlo en casa.

Mucho podemos hacer; hasta salir a la marcha, hasta plantearte a ti mismo si quieres seguir siendo abusado por los que simplemente se sientan a inventar reformas e impuestos para que les paguemos sus casas en la playa, sus carros que cuestan lo mismo que dos casas del trabajador “de a calle”…

Orale, y todo esto y algunas otras cosas me vinieron de tan sólo salir a rodar por mi ciudad, este pinta a que será un año movidito, en las ideas y espero aún más, en las acciones.

Por lo pronto les dejo unas postales que me dan la esperanza de que este bello país puede por fin salir del letargo

 

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Si, la ciudad sigue siendo bella Una vista del “Viejo”, guardián del valle La Torre 3, a la espera