Rodando Mi Tierra

el horizonte es el límite

Archives febrero 2014

En las calles de mi ciudad

DSCF7298Luego de treparme a mi bicicleta, el mundo de repente parece tan chico. Todo está a mi alcance, la transitada avenida, la plaza o la tiendita de la esquina. Una colina conurbada a la ciudad, un valle escondido a unos metros del camino. Además de los lugares, también la cara amable de algún conductor que pudiera estar recordando su parte humana y que me devuelve la sonrisa cuando le aviso que voy a pasar a un lado de su auto, hacen que la cordialidad esté al alcance de mi mano. Cuando voy banqueteando, porque no es seguro rodar sobre una calle de doble sentido o una lateral del periférico sin ciclovía, y me detengo para que un transeúnte pase a mi lado sin temor, y me da las gracias, nos quedamos con el mutuo “buenos días” y seguimos nuestros caminos. Ahí veo muy cerca la agradable convivencia con mis congéneres.

Ahora, con los GPS en tu celular, con las aplicaciones que registran tu ruta, con los visores de tus recorridos, he descubierto que en ocasiones uno recorre mucha distancia en su bicicleta… bien pudiera haber recorrido mi ciudad de punta a punta en alguna de mis rutas cuando he ido a atender algún pendiente trepado en mi bici. Me sorprendo de ver el trazo de mi ruta en el mapa electrónico de mi aplicación y me maravillo al descubrir lo relativo de las distancias cuando andas rodando en la ciudad. En una salida, bien subes calles empinadas, cruzas por un parque, bordeas un atorón de tráfico y cuando tú llegas de regreso a tu oficina o a tu casa, seguramente los conductores todavía están empantanados en la congestión vial.

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Recuerdo cruzar por calles tranquilas a dos cuadras de un congestionamiento, pasar por el barrio en el que crecí, ver como la tienda a la que iba hace algún tiempo ya cerró, o como la casa de aquella esquina es ahora un colegio. El otro día hasta por puro gusto, me detuve a tomar un café, antes de llegar a una junta ya que yendo en la bicicleta, primero; no tenía que preocuparme por buscar estacionamiento y segundo; llevaba como 40 minutos de adelanto, ya que el tráfico no me había atrapado.

Y no es cuestión de ser un atleta, o de ser un deportista nato, es de aprovechar la ocasión de no llevar chiquillos o ir cargando fardos, es aprovechar que aun puedo mover mis piernas y pedalear. No es algo que este fuera del alcance… no siempre llevamos hijos a la escuela, no siempre tenemos que ir cargando cajas en la cajuela, a veces basta pedir prestada la bicicleta de nuestros hijos o hijas e ir por las tortillas o el bolillo… ojo: se puede pedir una bolsa con “asas” y colocarla en el manubrio. Podemos ir a la “tiendita de la esquina” en donde aceptan pagos bancarios… no esta tan fuera del alcance… y en la bici, puede uno aprender a amarrarla a un poste e ir a la peletería o el puestecito a la entrada del fraccionamiento y comerse, una paleta, una nieve, un elote, y luego regresar a casa… ¡y sin usar el auto! De veras… se puede.

Cuestión mental

Esa fue la frase durante la rodada dominical, y me ha estado acompañando durante la semana.

Cuando crees que haz llegado a tu límite, a veces es mejor no escucharte, porque el conformismo grita más alto, aún más que el cansancio. Pero bastan un par de pedaleadas para descubrir que puedes avanzar más de lo que esperabas, y estás una curva más adelante de lo que creías, era era tu tope (¿o no Cien?).

 A veces pasa el día y crees que más vale cambiar tu plan y regresar a casa, pero bastan unos segundos para dar vuelta a la derecha en lugar de seguirte derecho a casa y ya estas rumbo a esa meta que te trazaste al salir el sol.

DSCF7279Si no fuera por ese breve instante, ese silencio de la mente y grito del espíritu no tendría la toma que me regaló la tarde cuando llegaba a la cima de la colina. No vería al lejano cerro de Tequila que iba despidiendo al mismo sol que este día me susurró que era un buen día para rodar. Fue cuestión mental, o quizás no sólo eso, fue un impulso que brotó de mi espíritu, y tan sólo me decidí a seguir.

Creo que eso me esta enseñando rodar, desde hace varios años… que cuando se supone que debería detenerme, basta un pedaleo más para poder llegar más allá de lo que esperaba lograr.

Así es la vida, o no?

Ro

Nevado 2014

26 de enero de 2014, un domingo que pudiera ser como cualquier otro. Sólo que en este, luego de una despertada a deshoras y una agradable charla de carretera con mis amigos y compañeros, el sol nos alcanzaba en las inmediaciones de Zapotlán el Grande también llamados Cd. Guzmán, a las faldas del Nevado(de Jalisco, vean el mapa), que recibían los primeros rayos del amanecer. El resultado, simplemente me quitó el aliento por unos segundos…

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Aquí íbamos una decena de compañeros de oficina, junto con otras tantas decenas de colegas de la rueda que nos decidimos a dejar huella en este día. Fue genial ir viendo en los últimos kilómetros antes de llegar al punto de arranque, como la montaña se erguía en todo su esplendor. Majestuosa, orgullosa, retadora. La emoción de ver la montaña, coronada de blanco, fue apenas superada por el gusto de ver a tantos ciclistas que ya estaban en el punto de reunión. Muchos de ellos viejos compañeros de otras rodadas, jerseys conocidos, voces familiares. Tantos colores, tan diferentes orígenes pudiera pensar, y todos aquí reunidos ante el mismo llamado. Esto puedo decirlo, es pasión, es la honestidad por gozar y buscar lo que nos gusta, lo que nos une y nos hace mejores a cada uno y como grupos. En esta convocatoria no hubo mensajes pagados, ni promesas de lonches, mochilas ni sombrillas, más bien cada quien pagaba su camino, y cada quien se procuraría su propia bebida y alimento. Aquí existía simplemente el ofrecimiento de alcanzar una meta, superarnos y compartir lo que viniera, con casi un centenar de otros como yo. En punto de las ocho inicio el arranque.

12163826404_5908ca7952_bNuestro grupo “los Intel”, arrancamos un poco después, y fuimos alcanzando de a poco, conforme la trepada iba acumulando metros. Pero, al menos para mí, alcanzar a otros no era el objetivo, porque la meta cada uno se la pone, cada quien a su paso, cada quien a su ritmo, eso es como una ley no escrita. Lo mejor de esta dinámica de irnos alcanzando es saludar al compañero o la compañera, escuchar el añorado “Vamos peeerrrooooos!” del buen Hojas que regreso a las rodadas… el “ahí va el Charly Intel”, los “qué onda mi buen?”, “animo!”, “Ya falta menos!”…

Y si a esto sumamos la maravilla de ir recorriendo una ruta que te lleva del bosque húmedo al bosque de altura… que diferente me hubiera ido en esas clases de primaria, cuando estudiaba los tipos de clima, que diferente y gratificante es vivir los cambios en “vivo” en el transcurso de unas pocas horas…

Ahí íbamos el Rommel y yo, en esos acuerdos sin palabras, convirtiéndonos en compañeros de la ruta, apoyándonos, animándonos uno al otro, encontrándonos a otros, de los Tequila Bike, de los Botargas, de grupos nuevos o simplemente algunos que sin “membresía” de algún grupo, simplemente son parte del grupo que va subiendo ese domingo, junto a nosotros, a los TKL, que venían directito desde Tequila, Jalisco.

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Encontramos un rincón majestuoso, un escondite abierto, en el que parecían fundirse el cielo, la montaña, las sierras a lo lejos y nosotros mismos, que majestuosa es mi tierra, que magnifica vista nos regaló la vida ese día, no podíamos menos que plasmarlo en imágenes y tratando de ganar el mérito a través de estas palabras.

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subiendo

Y conforme iba subiendo, me di cuenta del gusto de poder ir mucho mejor de lo que recordaba de mi última vez. A lo mejor es simplemente el síndrome del “olvido”… que luego de cada rodada llena de sufrimiento, de cansancio… olvidamos el dolor, los puntos “bajos” y nos quedamos con el logro… así me estaba pasando creo.bosque_altura

Fue un logro llegar al “puerto” la Calle y seguir hacia las antenas… no llegué, pero si rodé varios kilómetros más que la última vez. Y con una sonrisa en mi rostro, satisfecho, inicié mi regreso al puerto, con la promesa de volver y subir al menos unos metros más la próxima vez.

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ahí en la sombra estoy yo… he de regresar…

Al ir preparando la bajada, fue un gran gusto poder compartir impresiones con tantos viejos conocidos, tomar un poco de calor de la estufa del puesto de tacos en el puerto… si! puesto de tacos a 3,770 msnm, no comí pero si recuperé el calor necesario para iniciar el regreso… Charly, incentivo para regresar pronto no?

El regreso, adrenalítico como siempre, bajando veloz pero con precaución, no es prudente dejarse llevar cuando en las curvas aun había algo de hielo y rocas minúsculas que pudieras provocar una derrapada mal calculada. Afortunadamente todo fue bien y regresé al punto de salido junto con mi “green” a todo vapor. No hubo bajas mas que una colega que quiso ver el camino demasiado de cerca y tuvo una caída que le dejo un brazo golpeado y un raspón en la barbilla. Y uno que otro que perdió el camino durante un par de kilómetros, no es así Paco? Pero todo es parte de la ruta, y todo esto hizo de esta trepada de inicio de año, una memorable rodada al Nevado 2014!!!

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El perdido y vuelto al camino…

Ro

El set de fotos completo en http://www.flickr.com/photos/93697340@N00/sets/72157640200965233/