Aromas

Ese sentido que poco se valora. Pero es, según yo, una herramienta para que podamos brincar a otra dimensión. Si se ponen a pensar, hay olores que nos permiten brincar una barrera temporal y nos podemos envolver en sensaciones que estaban dormidas en nuestro inconsciente. En lo menos, recordamos algún evento, una imagen del pasado o a veces hasta del futuro; aunque en otras ocasiones podemos lograr hasta revivir la sensación vivida, revivir y hasta percibir un tremor en nuestras extremidades.

Y hoy, para variar fue a través de la práctica del ciclismo que revaloré este sentido del olfato. Rodando hoy por mi bosque, luego de que nos llegó una lluvia no calendarizada para bajar un poco los humos y humores.

Voy rodando por cebada, la cuesta que poco a poco va ganando inclinación. Hoy está más fresco ya que apenas ha de haber dejado de llover hace una hora o dos… no se escucha el crujir de las hojas en el piso, están húmedas. Y es esa humedad la que produce ese aroma particular, más de los inicios de temporada de lluvias que de mediados de Otoño, pero bueno, ¿a quién le dan pan que llore? Es difícil de describir, pero es grato, aún ahora que cierro los ojos para recordarlo y sigo percibiendo esos aromas, esa sensación… esa paz, esa tranquilidad, la libertad que se intercalan con el jadeo del esfuerzo de la pedaleada cuesta arriba, y así, como dos nubes de niebla que se entrelazan y se escurren cuesta abajo en un bosque de árboles, entre sus ramas y troncos, con ese silencio que hasta a las ardillas toma desprevenidas y las envuelve con ternura, y que sigilosa y sin prisa se va retirando, sin dejar huella de que ahí estuvo alguna vez…

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Abro los ojos, sigo rodando por la cebada hasta el columpio y tomamos por vaca muerta, nuevos aromas, fresco y hasta un poco de frio mientras vamos agarrando la vereda mágica que nos va envolviendo en la sombra de este día nublado, silencioso. O más que silencioso, “susurroso”, si es que existe la palabra, así vamos, voy viendo que el Fer y el Javier van tomando velocidad y se van adelantando, dejo de escuchar al Rober y al George que vienen un poco más atrás… yo agarro manubrio, tenso un poco mis hombros y entre jadeo y jadeo voy jalando más el pedaleo, mientras estos aromas me siguen envolviendo, persiguiendo y a la vez me van abriendo camino.

Seguim2013-08-23 08.30.00os trepando, por pinitos, para tomar el ángel, en donde los aromas quedan atrás ante la demandante velocidad que lo que nos trae ahora es ese enfriamiento de la nariz. Solo percibo como alguna gota aventurera cae de algún árbol y toca mi mejilla como una aguja por el frío y la velocidad. Llegamos al camino ancho y sólo Fer, Javier y yo emprendemos el regreso, los otros dos seguirán disfrutando de un bosque como antaño, silencioso, fresco, pausado en el tiempo, como los aromas de esta mañana, que rodando traspaso los umbrales de varios tiempos, me transporté a otros espacios y dimensiones, fuera de este tiempo, de este espacio por algunos minutos, segundos, horas?

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2 Respuestas

  1. FerS dice:

    Aromas añejos, Aromas Frescos, ese olor de la tierra mojada, ese olor de nuestra Madre Tierra que nos regala puertas al pasado y ventanas al futuro. Sensaciones que conectan todos nuestros sentidos y nos invitan a quedarnos ahi con ella, entre sus brazos entre sus arboles. Solo los que han rodado/caminado en la montañana sabemos de esta sensacion
    Muy buen post mi buen Ro, felicidades por plasmar los pensamientos y esas sensaciones en palabras para la posteridad.
    Excelente fin de semana

    FerS

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