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Mezcala

Un pueblo jalisciense con raíces mucho más profundas que el estado mismo. Ya estaba aquí antes que los españoles supieran navegar, y sus primeros habitantes seguramente competían con osos y leones gigantes, se nutrían con mastodontes y mamuts y compartían un hermoso lago, que quizás se extendía mucho más allá de sus fronteras actuales. Y hace unos días tuve oportunidad de conocerlo, de rodar de por la ribera del lago de Chapala y presentarme por mi mismo ante este pequeño pueblo, antes pesquero y con hoy se debate en encontrar su vocación nuevamente.

Espero que la encuentre pronto porque es un sitio que transpira misticismo y herencia. Tiene fuerza dormida y una belleza que se esconde en el olvido de su misma gente y la envidia de sus vecinos.

Llegar  y volver, es una aventura que me hizo viajar en el tiempo, había un silencio que se dejaba escuchar. Humildad que invitaba al asombro. Y en donde el mismo lago parecía cobrar mayor fuerza.

Parajes que invitan a volver. El susurro del agua, el cruzar del viento y el murmullo de mi bicicleta a través de veredas, caminos y carretera.

Redescubriendo Chapala

Por situaciones de la vida, por circunstancias familiares, por azares del destino, porque es 2020, me ha tocado estar en la ribera del mar Chapálico unos días. No importa cuántos van ni cuántos faltan. Aquí estamos y mientras así sea hay que estar al cien por cien.

Y bueno, hubo oportunidad de traer la baika y aquí nos acompaña en la aventura. Así que bueno a desquitar un poco y aprovechar cuando se pueda. Así que hemos descubierto que han terminado la ciclovía que recorre de Chapala hacia Jocotoepec… la he recorrido hasta Ajijic y esta verdaderamente muy bien hecha. No se si los planeadores tapatíos deberían de venir y tomar ideas en lugar de sumirse en la politica y grilla para realmente armar lo que necesita una ciudad como Guadalajara, que se sume cada vez más en automotores, rutas impersonales, y gente que pelea huesos de hule.

En fin, dejo la política y mejor les comparto unas cuantas tomas de algunos rincones que encontré en estos lares que me han hecho redescubrir los pueblos de la laguna y que me hacen descubrir que el lago de Chapala es aún más grande lo que yo creía.

Cerca de la cima de la antena San Antonio Tlayacapan…
Gran vista hacia el lago, abajo, parte de San Antonio Tlayacapan, mientras yo recobro el aliento…
Luego, una bajada escondida, entre túneles de arbustos y árboles que me bajan a un rincón escondido…
Parecía un estanque pequeño…
Resultó ser una pequeña presa con agua cristalina y parvadas de pájaros que se escondían a mi vista pero aturdían mis oídos…
Y luego, otra subida marca “chamuco”, de esas que al final pagan con creces… alcanzaba mi vista hasta la sierra de Tapalpa!!!

Rodar no es de solo uno

Rodar no es cosa de uno sólo. Y no hablo de rodar en solitario o en grupo. Hay para todos y esa es una de las magias del ciclismo. Todos cabemos. Los que gustan de rodar en solitario, los que gustan de rodar en grupo. La bicicleta da para todos y entiende los momentos de cada uno.

Ya comentaba el otro día con Pepe, que los grupos tienen momentos, tienen etapas, por lo mismo de que están formados por seres humanos, son entes dinámicos y simplemente hay que estar atentos y aprender la dinámica… o más que aprender aceptar.

Es bueno cuando vamos varios compartiendo una ruta, cuando vamos compartiendo o creando anécdotas.

Es bueno cuando nos escuchamos a nosotros mismos y salimos a la aventura de descubrir un senderos o indagar si esa vereda del otro día nos lleva a donde creíamos.

Es bueno ir a la par del grupo, jalando o alcanzando, es bueno cuando nos marcamos nuestro propio ritmo y sin más nos detenemos sin necesidad de esperar o que nos esperen a tomar una bocanada de aire o aspirar un paisaje a través de nuestros ojos.

Pero bueno, empecé con esto de que rodar no es de uno solamente, y me refería a que nuestra coprotagonista, usualmente silenciosa es nuestra bici, la baika, estimada rila… Y me acordé de eso hace unos días cuando por la ruta me tocó a mí cargarla, para sortear una bajada de rocas y luego trepar una pared que no eran posible rodar. Y me sentí bien, nos reímos juntos, mi bici y yo, nos platicamos y compartimos también la anécdota… “ya te tocaba” me dijo “Pues sí unas por otras no?” le contesté… y luego de bajar las rocas nos sentamos unos minutos a disfrutar la vista…

un minúsculo valle que se abría hacia el este, nos llevaría hacia la zona industrial de SLP, pero por lo pronto estábamos ahí a mitad de una vereda semi-escondida, entre la planicie de la cañada del Lobo y la presa de San Antonio, sin mucho ruido humano, al pie de la sierra de San Miguelito, yo estirando brazos, ella palpando con sus tacos la tierra seca.

“Listo?” me dijo, “allez pues, si tu lo estás yo también” tomamos posición, trepé al sillín, nos dejamos llevar por el impulso de la bajada y ya me pareció oírla de nuevo “zooooom, agárrate”… y empecé a pedalear. A seguir rodando, juntos, continuando la aventura.

Ro

Pie a tierra

Aprovechando el momento que vivimos, o como dijera el jesuita: “estar atentos a los signos de los tiempos”, hoy me siento aquí enfrente de mi papiro digital para comentar una parte del ciclismo que a veces no valoramos y que es una parte intrínseca de nuestro rodar.

Poner “pie a tierra”, puede ser cansancio, puede ser precaución o capaz que hasta simple intuición, pero detenernos en algún momento en alguna rodada, es un hecho que hemos de valorar, apreciar, entender.

Puede ser en el bosque, como cuando íbamos subiendo a Torre 2. En el bosque la Primavera, cuando la temporada de lluvias empezaba y las piedras habían salido a bailar cuando las sorprendió el día y se convirtieron en micro topes en nuestro andar. En plena trepada luego de ya otras 2 trepadas, en donde tenemos unos 12% de inclinación. Si, fue necesario el “pie a tierra”.

Puede ser en el semi-desierto potosino, en las afueras de la capital. Una ruta “tranquila”, con las piedras sueltas de siempre y las omnipresentes espinas que en ocasiones ni perdonan a las llantas tubeless. Recuerdo que también sirvió para que uno de nuestros compas de rodada terminara de recuperarse de una caída de costado, que ya había ameritado un dolac para el dolor de las costillas que en ese momento, para nada que eran “falsas”

Puede ser también en medio de un bosque tropical. Cruzando un “arroyo crecido” que se ha convertido en río y a pesar de lo que pienses, se convierte en una delicia para los fatigados ciclistas que apenas vamos a la mitad de la jornada, cruzando la sierra occidental, entre pinos, sauces, encinos, mosquitos, aguilillas, lodo y escarpados pasos de cabra.

En cada caso descubrimos que no estamos detenidos, estamos retomando fuerzas, descubriendo lo bello que es estar en medio de un entorno que nos impulsa a ser lo mejor que podemos ser, a sacar fuerzas de donde no sabíamos que teníamos, a compartir lo que descubrimos y apoyar al grupo si es que vamos con alguien, o apoyarnos a nosotros mismos si nos toca ese “pie a tierra” en solitario.

Así en estos tiempos, de “contención”, en el que parece que estamos detenidos. Da una segunda vista y descubre que el ciclista que eres, esta presente. Esta viendo alrededor, esta descubriendo con lo que cuenta, agradeciendo lo que tiene y lo rodado y preparándose a continuar la ruta. Por lo que en unos días, unas semanas, en algún tiempo, nos veremos de nuevo compas, en la ruta, en la montaña, en el desierto, en la selva… no importa mientras sea sobre nuestras leales alumínicas…

a rodar!

Rodar es

Una bicicleta de montaña, un lienzo de piedra, vegetación… sí, quizás poca, pero vegetación, un camino y el horizonte… es la combinación perfecta.

Un destilado del alma que nutre al espíritu y se convierte sin querer en una estampa de evangelización.
Evangelización en el sentido correcto de la palabra… no la colonización española, la privación inglesa, la invasión mongola o la anexión china… Evangelización en esl sentido de traer una buena nueva, no de palabra sino sustentada en los hechos, en el pedaleo que impulsa una cadena, que mueve una rueda y nos lleva a descubrir nuevos terrenos, nuevos caminos, aunque éstos sean antiguos.

Es la buena noticia de que cada quien puede hacerlo simplemente con el hecho de proponérselo a sí mismos. Es una buena nueva que se comparte con los hechos, no con las palabras, y sólo entonces el ciclista puede decir lo que es rodar.

Rodar es … como ver un nopal que contrasta en color y forma con la tierra que lo alimenta y el cielo que lo cubre.

Rodar es … encontrar que llega al camino que le muestra ambos lados de una sociedad de contrastes y descubrir que uno pasa de uno a otro descubriendo que no importa la forma y el tamaño de las casas, en ambas viven mujeres y hombres…

Rodar es … detener el pedaleo simplemente porque me gustó ver un arbusto, que en su humildad me enseña su fortaleza y su belleza alzándose en lo parecería un páramo desierto pero que no es otra cosa que una fuente inagotable de vida…

 

Rodar es… (te toca a tí definirlo)

Ro

dos vueltas al sol y contando

Hace 2 años que ando por estas tierras potosinas.
El trabajo me trajo para acá. La aventura me mantiene aquí.
Una nueva oportunidad para conocer amigos, descubrir parajes, vivir otra ciudad.
Y uno de mis primeros alicientes fue descubrir que esto de la locura ciclista esta más extendida de lo que uno esperaría. Ciclistas en la calle, de todos los colores y estratos. Otros entrenando en sus parques, o simplemente paseando.
Aprender de nuevo a rodar. Ahora en montañas un tanto más secas, pero no por eso más fáciles.
Aceptar con humildad que uno puede seguir aprendiendo, gozando las rutas y compartiendo con nuevos amigos lo que las veredas pedregosas o las lomas ventosas nos ofrecen.

Nuevas tierras, mismos retos

 

Otras plantas y mismas raíces

Nuevas amistades, mismos gustos!

Sin duda se comprueba… rodando, el horizonte es el límite!

 

Ro

 

Noche de desvelo

Su codigo de transacción es: 6561
Me puedo contar entre los afortunados que estamos trabajando lo más normal posible. Hemos aprendido a trabajar desde casa y vamos sorteando esta pandemia y su “nueva realidad” de la mejor manera. Hoy toca desvelarnos un poco para estar al pendiente de una implementación en alguna ciudad de nuestros colegas de más al norte del río Bravo.

Y bueno, también es buen momento de aprovechar para aventar algo de tinta digital y compartir andanzas y rodadas de otros tiempos y otros lares.

Aquellas primeras visitas a ese entonces escondido pueblo de Atemajac de Brizuela, en los primeros años de este siglo, con los hermanos Martínez… que rodada… subiendo a la sierra por carretera…

Y al día siguiente aún con energía para ir por el famoso pajarete al corral rumbo al Ecole, viejos amigos, jóvenes todavía al día de hoy, disfrutando una mañana de septiembre de 2006, gozando de la rodada, con nuestras nóveles  alumínicas…

 

 

Recuerdo mi primera bicicleta MTB… una GT blanca,rojo,negro… rodado 26″ y transmisión 3×8! Aquí un homenaje a esta leal bicicleta que me inició en la montaña y me salvo más de una vez en la ciudad…

Llegó al final de sus días unos meses después cuando ya bajaba del Bosque la Primavera y una precisa rama se atoró en el desviador trasero y rompió el cuadro, cuando aún no existían esas patitas mágicas que te salvan los cuadros. Pero a que buena bicicleta, que me aguantó en mi novatez, cuando realmente amplié mi horizonte rodando sobre dos ruedas.

 

Ya llegaron los colegas a la llamada de cutover, puntuales todos, a la hora de cenicienta… arrancando este jueves primer jueves de Junio.

 

A trabajar!

dias de seguir adelante

Ya se acercan los días de seguir adelante. Podemos decir que estas últimas semanas han sido surrealistas, lo menos. Entre alarma, zozobra, incredulidad, expectativa. Auto-limitándonos, cada quien a su nivel. Sea como fuere no es sano seguir aislados… el ser humano es un animal social, eso es un hecho y no puede cambiar en 8 semanas.

Ahora estamos como en esta toma, de hace muchos años, puedo decir… una de esas rutas épicas, rodando en bici de montaña de Guadalajara a Tapalpa, casi toda la ruta por senderos, veredas y empedrados eternos, de esos que te hacen amar un seven up o un sidral mundet más que a tu novia de la secu!

Aquí rodando a través de las lagunas secas de San Marcos y Sayula. Dejado atrás ya hace rato el bello Bosque la Primavera y todavía lejos de la sierra de Tapalpa. Pero con la visión puesta ahí, en el horizonte… en esas montañas majestuosas, sabiendo que debíamos subir, por un camino que no se ve, pero que sabemos que ahí esta. Sin temor, y con respeto. Cansado pero con fuerza de nuestro propio reto, y el reto que compartí con varias decenas de ciclistas en esa ocasión. Ya no íbamos en pelotón.

Rodábamos solos, pero acompañados. Cada quien combatiendo sus propios demonios, armando su propia ruta, deseando su propio logro, que en conjunto al final todos compartiríamos.

Así es como estamos ahora, con la vista puesta en los retos, si bien el sendero no ve claro, ahí esta. No tengamos duda y sigamos caminando. No importa que se vea turbio, pesado, cansado (las pendejadas de otros cansan, lo sé) Pero nos toca hacer nuestra parte en esta historia. Y al final espero verlos a ustedes y poder compartir este logro como un triunfo compartido. Listos para continuar?

Ro

Podria ser

Podría ser que esta pandemia global realmente traiga una nueva realidad?

No estoy muy seguro de ello, imagino que similares pensamientos se manejaron en 2009, cuando estuvo en su apogeo el arribo del H1N1, pero no me acuerdo realmente. Estaba demasiado desagusto porque no nos dejaban ir a rodar al bosque para poner atención.

Luego de este desajuste provocado por el covid19, y las tan alabadas medidas “a tiempo y en forma” del sacrosanto gobierno (sic), todo va a ser diferente.

Ahora deberemos estar atentos a comprar los tapabocas desechables, estar atentos a que nadie se nos acerque (a lo mejor se reducen los delitos de carteristas…), tendrán los muy pulcros sus tapetes antibacteriales y crecerá el número de casos de los hipocondriacos y los ansiosos por la limpieza. No sé.

Los gobiernos tendrán más excusas para encerrar a su gente sin llegar el toque de queda… me recuerda aquella escena en Star Wars, cuando Palapatine es “coronado”, y que dicen “Así con un aplauso muere la democracia…”, algo así decía… me entienden no?

No sé realmente si podría venir algo diferente.

Lo que de verdad si me gustaría, es ver que la humanidad hiciera autocrítica y se preguntara: ¿Cómo hacer para que los animales que volvieron a aparecer, no desaparezcan? ¿Cómo hacer para que las playas de nuevo brillen?, ¿Cómo hacer para que las grandes ciudades vuelvan a verse sin la nata de la contaminación?… aunque el cómo creo que ya lo sabemos… el hombre debe desaparecer… y como sabemos que no será así, más bien es como debemos de auto-limitarnos, auto-contenernos, revalorar nuestro papel, no como amos sino como protegidos y colaboradores de un crecimiento armónico…

¿Cómo empezar?… creo que al menos podríamos hacer lo posible porque terrenos en las urbes de estar así:

No se vean así:

Tenemos que aprender a decir hasta aquí!… súbete a tu bici y descubre cómo podría ser…

Ro

Asi estamos creo

Estaba catalogando viejas fotos y me encontré algunas fotos. Una es ésta:

Me trajo muy buenos recuerdos, de una rodada hace casi 10 años…diez! Wow. Fue una ruta en la sierra de Tapalpa, sur de Jalisco. Recuerdo que arrancamos como a las 7:30am de Atemajac de Brizuela y rodamos a Tapalpa, para ir a ver la competencia de ciclismo de montaña de los juegos Panamericanos de 2011. Y esta toma fue más o menos a la mitad de la rodada, íbamos Rubén, Charly, Liz y yo.

Muy gratos momentos. Volví a sentir ese fresquito de la mañana, recuerdo el aroma de la leche bronca mezclada con chocolate y alcohol (del bueno) en ese pajarete que me llenó de energía. Recuerdo haber cruzado por Ferrería de Tula que apenas despertaba, a lado de la presa y esos solitarios senderos que nos hicieron rodear el valle de las Piedrotas y llegar justo para ver el arranque de la competencia.

Y más allá de los recuerdos puedo decir que así estamos creo. ¿Por qué lo digo? porque esta situación que vivimos a nivel mundial (covid19) nos tiene rodeados, y a veces perdemos la vista de lo que esta después de la primer muralla de árboles o maleza. Pero lo que rodar en bici me enseña es buscar la manera de seguir adelante…como en las rodadas, siempre encontramos la manera de encontrar el camino, y la luz se ve allá al fondo. Y la fuerza sale no de estar detenidos, sino de seguir pedaleando. La alegría surge al sentir el aire que se mueve a nuestro alrededor, no necesariamente porque haya viento, sino porque ¡nosotros creamos el movimiento!

Así que no se diga más y cada quien sabe cuál es su ruta y su motivación, toma una y apunta a la otra y seguir, que la ruta esta ahí… y como diría el hojas: “tiene eones de años esperando tan sólo a que pasemos por ahí…”

¡a rodar!

 

Ro