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lo mismo pero no igual

Comprobado. Rodar en la montaña (y en el desierto, la estepa, la selva…) es mágico. Ruedas y ruedas por esa vereda, aquel sendero, a veces semana tras semana y encuentras alguna diferencia, un pequeño cambio que siempre te motiva a ir atento al máximo porque no te puedes confiar en conocer cada recodo del camino. Algo pudo haber pasado, una piedra rodante, una rama que se movió, un árbol caído, una grieta nueva o una que ahora esta borrada. Y más ahora que tenía casi el año de no rodar por estas ilustres rutas en mi bosque la Primevera…

Ahora sumado a los accidentes del terreno, habría que sumar un incremento en la manada humana, en bici, a pie, en carros… y eso que supuestamente había pandemia y había límites de acceso, je je.

Adentrándonos a la mosca, ruta emblemática en este bosque mágico. Aquí a lo lejos se ve a un colega con el que compartí unos minutos la ruta, antes de desviarme y seguir el sendero de “media mosca”, para llegar al “arbolito” luego de bajar por una vereda de “bajadita” que te hace olvidar cualquier problema que aún traigas desde la ciudad y te sumerge en lo que es disfrutar estar vivo y surcar nuevamente estos caminos.

 

Justamente pasando el 8 1/2, que para muchos es el inicio “oficial” de estar en el bosque. PAra muchos otros es simplemente terminar el calentamiento, luego de “subir” desde postes 3 kilómetros hacia una nueva aventura.
Un rincón de paz que no te podrías imaginar luego de ver a cientos de ciclistas y corredores, además de decenas de automóviles que estaban “subiendo” al bosque. Aquí, en la antesala de “vaca muerta”, saboreé unos minutos de silencio, de fresco iluminado por un sol tímido que iniciaba su camino al cenit.
Luego de la tendidita -que yo llamo la “del angel”-, que remata con un repecho que te lleva al umbral anaeróbico, esta esta zona de transición, que nos da dos opciones, seguir subiendo a “Torre 1” por el “espinazo del diablo” o, bajar por “curvitas” de regreso a “camino ancho”, hermoso!, simplemente hermoso paisaje, desde alcanzas a ver a la urbe allá a lo lejos…
Esa zona de transición entre “el ángel” y “espinazo del diablo”, hay un rincón, un exague espacio entre las ramas de los árboles que nos permiten espiar al volcán Tequila y el valle de Tala.
Esta vereda que conecta el final de “la mosca” a “toboganes” y “la glorieta” cambió, se edureció, se desenpolvó con esta abundante temporda de lluvia en estos lares. se lleno de yerba y flores que convierten este tramo de la ruta en un remanso ideal para tomar aire para las trepadas que se esconden en la arboleda que vemos enfrente.
Otra de las diferencias, son estas rampas que han ido apareciendo (checa bien, ahí está), de nuestros amigos downhilleros y endureros que se han enamorado de las veredas y también las hacen suyas, a su estilo.

Y aquí les dejo una estampa para tomar aire. Un momento que nos tienta a bajar de la bicicleta y “orillarnos a la orilla” para regarlarnos un momento para paladear el aroma de estas flores silvestres (me confirma que no tengo covid-19 je je), y extasiarme con el paisaje que me rodea. Dos pequeños valles divididos por esta vereda flanqueda por lienzos. Dos parcelas que aparentan también haber sido sembradas con maíz pero de manera silvestre, porque no se ven los maizales uniformes.

 

Un regalo de la vida, esto fue mi rodada sabatina, aprovechando mi visita por estas tierras tapatias.

¡Que dicha es rodar! Pareciera lo mismo, ¡pero nunca es igual!

caminos

Los caminos cada uno los va recorriendo. Es una falacia pensar que el destino, que dios o que Dios nos tiene un camino establecido. El universo es demasiado vasto para dedicarle a uno la atención o marcarnos una ruta hacia cualquier lugar. El universo es generoso y tan lleno de recursos que simplemente está ahí. Espera que cada uno de nosotros se mueva por sí mismo hacia donde crea que es mejor para cada quien.

Y si no, pues eso no le afecta al universo, al destino, a dios, a Dios, eso sólo le incumbe a cada uno. Pero es una simple tesis, ya a cada uno nos tocará comprobarlo, jeje…

Por lo pronto, aquí unas pocas tomas de los caminos que me han tocado recorrer…

A veces, los caminos están trazados pero aún así uno va sobre ellos y a la vez no. Somos y no somos a la vez. Nuestro ser está y no está. Nos desplazamos a través de dimensiones que aceptamos, percibimos pero a la vez no entendemos del todo. Lo vemos pero no lo podemos tocar.

Hay caminos que de repente se abren ante nosotros donde no pensábamos que pudiera haber alguno. Cuando vamos cruzando desiertos, estepas, lomas cubiertas de jardines sembrados de piedras, ovejas buscando agua o alguna raíz que mordisquear, vemos de imprevisto un camino lleno de verde, de fresca sombra. Lienzos de piedra y pinos que no deberían estar ahí.

Veredas ocultas al ojo despistado y hundido en el ajetreo diario, simplemente ahí, esperando a quien quiera descubrir algo que está más allá del estrés de lo usual, de lo “normal”.

Nos toca luego encontrar caminos francos, de esos que invitan a simplemente detenernos unos momentos, de saber que no hay prisa, que el tiempo en sí no existe, que la agenda no tiene una razón vital en nuestra existencia. Que no somos quienes siguen la manecilla o el pulso del cuarzo sino quienes hacemos que éstos tengan una razón de existir. Así, detén tu rila, déjala descansar, mira hacia adelante… el camino no se va… tú vas a él, tu lo recorrerás, tú serás su razón de ser.

Y al final, o será al principio? quizás sea a la mitad de tu recorrido, quizás ni sepas en que momento estás. Pero tendrás momentos en que no verás un camino, pero no porque no exista. Ahí está, sin pendiente, sin prisa, sin horario… está. Esperando, armándose quizás, preparando lo mejor para tí, porque siempre en nuestra vida hay un paso más, una huella que dejar, sea en el viento, en la tierra, en el agua o en el recuerdo de los que junto con nosotros, venimos a este hoy, a este punto de la historia a seguir por los caminos, cada quien el suyo, cada quien a su propio destino.

Ro

Buenos dias

Puedo asegurar que los días inician con una energía diferente cuando el sol te alcanza mientras ruedas. O al revés, cuando uno rodando se le adelanta al sol y le espera en algún sendero, en la calle, en el cerro o en el desierto al momento de arrancar su elíptico camino por la bóveda celeste.

Una mañana como otras, asomándonos al sur de la perla tapatía… trepando la madre que nos vió a muchos iniciarnos en este mundo… Bugambilias.

Una pausa mientras rodábamos la “media mosca”, en nuestro Bosque la Primavera, coincidiendo con los primeros rayos de sol que empezaban a bailar entre los árboles, recuerdo el susurro de algunas aves escondidas en las ramas que empezaban a llamar a sus vecinas para lanzarse al desayuno… y el Roberrr y yo, agarramos vereda para seguir la ruta y luego ir al desayuno también, en la cafetería de la oficina…

Otro amanecer, hace algunos ayeres con unos viejos grandes amigos, en un paraje ni cerca ni lejos de la perla tapatía, otro bosque, la misma energía, el mismo sol que nos encontraba al arranque de una ruta sabrosa, la conocida “Perrona”, en los alrededores de Atemajac de Brizuela en la sierra de Tapalpa. Disfrutando de la brisa y el aroma de leña que calentaba el café de alguna casa cercana. Con frijolito suficiente para motivar un arranque con energía e impulso por deshojar recuerdos e hilar muchos nuevos.

Aquí un épico amanecer, una de las rodadas épicas, en San Sebastían del Oeste, por arrancar la segunda etapa de un Vallartazo, con 2 emblemas… el Charly “comegalletas”, y el genial “Ricky Mountain”, saludando a la vida, saludando al equipo y al sol que se apresuraba a alcanzarnos para mostrarnos el camino a Puerto Vallarta, unas 4 o 5 horas después.

Otro amanecer, otro grupo de ciclistas, otro terruño, más al norte, acercándonos al altiplano potosino, ya el sol un poco arriba, pero igual concediendo un poco de fresco detrás de un nublado persistente… saliendo de Hacienda Coronado, otra ruta, el mismo espíritu, la misma gran camaradería y hermandad unidos en una ruta difícil de igualar, la etapa 2 de 3, rumbo a Real de Catorce.

Aquí otro amanecer, en los alrededores de Cerro de San Pedro y monte Caldera, los Lizzards, lanzándose con todo por la bajada, aprovechando que el sol aún esta medio lagañoso y medio dormido detrás de la cobija de nubes que se levanta de la sierra de Alvarez.

Y dejemos por ahora hasta aquí los amaneceres, con esta útlima estampa tomada desde el extremo oeste del Lago de Chapala, justo unos minutos después del amanecer, luego de una rodada cadenciosa recorriendo su ribera, para encontrarnos con un nuevo día y poder descubrir que cada uno, es un mágico reinicio de la vida, una nueva oportunidad para seguir construyendo nuestra felicidad, día a día, rodada a rodada.

Buenos días!!!

Ro

Pie a tierra

Aprovechando el momento que vivimos, o como dijera el jesuita: “estar atentos a los signos de los tiempos”, hoy me siento aquí enfrente de mi papiro digital para comentar una parte del ciclismo que a veces no valoramos y que es una parte intrínseca de nuestro rodar.

Poner “pie a tierra”, puede ser cansancio, puede ser precaución o capaz que hasta simple intuición, pero detenernos en algún momento en alguna rodada, es un hecho que hemos de valorar, apreciar, entender.

Puede ser en el bosque, como cuando íbamos subiendo a Torre 2. En el bosque la Primavera, cuando la temporada de lluvias empezaba y las piedras habían salido a bailar cuando las sorprendió el día y se convirtieron en micro topes en nuestro andar. En plena trepada luego de ya otras 2 trepadas, en donde tenemos unos 12% de inclinación. Si, fue necesario el “pie a tierra”.

Puede ser en el semi-desierto potosino, en las afueras de la capital. Una ruta “tranquila”, con las piedras sueltas de siempre y las omnipresentes espinas que en ocasiones ni perdonan a las llantas tubeless. Recuerdo que también sirvió para que uno de nuestros compas de rodada terminara de recuperarse de una caída de costado, que ya había ameritado un dolac para el dolor de las costillas que en ese momento, para nada que eran “falsas”

Puede ser también en medio de un bosque tropical. Cruzando un “arroyo crecido” que se ha convertido en río y a pesar de lo que pienses, se convierte en una delicia para los fatigados ciclistas que apenas vamos a la mitad de la jornada, cruzando la sierra occidental, entre pinos, sauces, encinos, mosquitos, aguilillas, lodo y escarpados pasos de cabra.

En cada caso descubrimos que no estamos detenidos, estamos retomando fuerzas, descubriendo lo bello que es estar en medio de un entorno que nos impulsa a ser lo mejor que podemos ser, a sacar fuerzas de donde no sabíamos que teníamos, a compartir lo que descubrimos y apoyar al grupo si es que vamos con alguien, o apoyarnos a nosotros mismos si nos toca ese “pie a tierra” en solitario.

Así en estos tiempos, de “contención”, en el que parece que estamos detenidos. Da una segunda vista y descubre que el ciclista que eres, esta presente. Esta viendo alrededor, esta descubriendo con lo que cuenta, agradeciendo lo que tiene y lo rodado y preparándose a continuar la ruta. Por lo que en unos días, unas semanas, en algún tiempo, nos veremos de nuevo compas, en la ruta, en la montaña, en el desierto, en la selva… no importa mientras sea sobre nuestras leales alumínicas…

a rodar!

dias de seguir adelante

Ya se acercan los días de seguir adelante. Podemos decir que estas últimas semanas han sido surrealistas, lo menos. Entre alarma, zozobra, incredulidad, expectativa. Auto-limitándonos, cada quien a su nivel. Sea como fuere no es sano seguir aislados… el ser humano es un animal social, eso es un hecho y no puede cambiar en 8 semanas.

Ahora estamos como en esta toma, de hace muchos años, puedo decir… una de esas rutas épicas, rodando en bici de montaña de Guadalajara a Tapalpa, casi toda la ruta por senderos, veredas y empedrados eternos, de esos que te hacen amar un seven up o un sidral mundet más que a tu novia de la secu!

Aquí rodando a través de las lagunas secas de San Marcos y Sayula. Dejado atrás ya hace rato el bello Bosque la Primavera y todavía lejos de la sierra de Tapalpa. Pero con la visión puesta ahí, en el horizonte… en esas montañas majestuosas, sabiendo que debíamos subir, por un camino que no se ve, pero que sabemos que ahí esta. Sin temor, y con respeto. Cansado pero con fuerza de nuestro propio reto, y el reto que compartí con varias decenas de ciclistas en esa ocasión. Ya no íbamos en pelotón.

Rodábamos solos, pero acompañados. Cada quien combatiendo sus propios demonios, armando su propia ruta, deseando su propio logro, que en conjunto al final todos compartiríamos.

Así es como estamos ahora, con la vista puesta en los retos, si bien el sendero no ve claro, ahí esta. No tengamos duda y sigamos caminando. No importa que se vea turbio, pesado, cansado (las pendejadas de otros cansan, lo sé) Pero nos toca hacer nuestra parte en esta historia. Y al final espero verlos a ustedes y poder compartir este logro como un triunfo compartido. Listos para continuar?

Ro

De GDC a Spirit Biker y mas alla

Aquí probando nuevamente publicar en un post este video que me gusta mucho…

Si esta comprimido porque sino, no sube al blog. Pero aunque este en este tamaño basta y sobra para mostrar al menos una pizca de las grandes alegrías, los triunfos, las rutas rodadas, pero sobre todo la camarería, el compañerismo, la amistad y en muchos casos la hermandad que surge entre todos y cada uno de los que nos animamos alguna vez a tomar la rila, la baika, la alumínica, la bicicleta pues! y no soltarla fácilmente. Nos ha llevado a conocer a muchas grandes personas, grandes seres humanos, que han sido nuestros compañeros, amigos, maestros, colegas y uno que otro caso algo más!!! pillines!

Desde mis inicios en Bugambilias, a los grandes recorridos en el bosque la primavera, en Atemajac, en Tapalpa, en Vallarta, Tala… con mis antiguos compañeros de Intel, con los Tequila Bike y muchos otros grupos o ciclistas que simplemente se han cruzado en mi camino en alguna ruta, en alguna curva o los que aunque esten del otro lado del muro, o del charco, seguimos unidos en la amistad que surgio al amparo de esta pasión que es rodar!

 

Amigos, hermanos, colegas, sigamos juntos, sigamos rodando, sigamos!

Ro

Discernir

Venía hoy caminando de regreso a casa, luego de acompañar a Sofí a su oficina para recoger su computadora, porque esto del COVID-19 sigue en apogeo. Bueno, ya decía que veníamos caminando, por la banqueta de sombra, porque el sol en San Luis Potosí es inclemente con quien se atreve a encararlo. Y a lo lejos se veían claritas la montañas que comparten la frontera con Zacatecas, “hasta más cerca se ven”, dijo Sofí.

Con todo este lío del virus, las salidas largas se me han negado. Entre que si hay que tener cuidado, entre que no quiero sentirme irresponsable, no sé. Creo que es un claro reflejo de los tiempos estamos viviendo. Noticias por la tele, por el radio, y no se diga… por todo el espectro de internet y redes sociales, canales youtuberos pseudo-científicos, amarillistas o simplemente bots de gobierno o aarquistas, todo el arcoiris noticioso que nos llega como una marea alta y con luna llena, para acabarla de batir.

Creo que todo aquí se puede resumir en una palabra… Discernir.

Llegar a escarbar con la profundidad necesaria para encontrar las noticias que realmente tienen raíz y sustento, escuchar a todos, pero filtrar lo que oímos en base a nuestra pura sabiduría sembrada y cuidada durante toda nuestra vida. Sazonar las noticias no con otra cosa que nuestros valores, y los valores que sabemos que ayudan al desarrollo de nuestra comunidad y la sociedad. Al final, por si solos se desvanecen las teorías conspiracionistas irreales, y las pavadas de irresponsables, cabecitas de algodón, y con algodón en la cabeza.

Y claro, discernir es algo que he cultivado durante mis años rodando mi tierra. El ciclismo te enfrenta de cara con el discernimiento. En cada ruta vas aprendiendo a verlo, a valorarlo a confiar en él. Tienes que descubrir cada elemento, cada factor que se involucra en una decisión que has de tomar, desde el “salgo o no salgo?”, “manga corta, manga larga? Chamarra, chaleco, camiseta?”, “hoy ruedo por aquí o por acá?”, “ataco la subida o la subo tranquilo?”, “fuerza o cadencia?”… “era por la izquierda o por la derecha?”

Muestra irrefutable de que el ciclismo es para mi no “algo más” en la vida, es parte de mi vida, y no rodar, es como no tomar una medicina, como no hidratarme por completo. La bici me nutre, me alimenta, me enseña a sortear estos momentos de la vida en que el discernir, nos hará salir indemnes a la emergencia, valorarla en su justo tamaño y colaborar en la justa medida para que la sociedad, o al menos mi comunidad, aprendamos algo bueno de todo esto, valoremos y sigamos creciendo entre todos y cada uno… así que a discernir, que mucho podemos aprender.

Ro

Arranca 2020

Aquí estamos mi bicicleta y yo. Seguimos rodando mi tierra. En un estado o en otro, en una ciudad o un pueblo, en el desierto, la ciénega o la montaña. En la vereda, el sendero, el empedrado o el pavimento; rodando ando…

Estamos iniciando el año y muchos propósitos se amontonan queriendo ganar mi atención y más que nada mi voluntad para llevarlos a cabo. Yo creo que como cualquier otro en este hemisferio, estos primeros días, el cliché es hablar de los propósitos, es correr al gimnasio, a comprar lo natural, ir al templo, etcétera, etcétera, etcétera…

Vayámonos a rodar que los caminos están esperando. No esperes a que las estrellas se alineen. No te excuses en que quieres ver todos los episodios de “The Expanse” o “Messiah”. Ni te escondas detrás del termómetro, que hay gente que sale a trotar o a rodar cuando la temperatura ronda los cero grados Celsius. Hay ropa y accesorios que podemos usar para protegerse y hacer el ejercicio que el cuerpo pide. Tenemos piernas y no son para estar sentados horas y horas.

Recuerda la que has rodado durante el año pasado, recuerda los parajes, las vistas, las charlas y que te sirvan como un empujón para salir y continuar viviendo al cien por ciento.

San Luis Potosí capital… puerta al altiplano
Lago de Chapala, paraíso descuidado en el estado de Jalisco
Volcán Tequila, visto desde el Bosque la Primavera, faldas del Nejahuete
La Glorieta, entrañas del Bosque la Primavera, amalgama de amigos, hermanos, colegas… ciclistas disfrutando la dicha de rodar…
No es Marte, es la Sierra de San Miguelito, otro tesoro… sólo es necesario dejarla ser…

¿Qué viene? Tu dilo, tu proponlo, tu hazlo, tu rueda…

La leccion del Garrison

Ahora que veo atrás y volteo hacia la bajada que acabo de pasar confirmo que es para mí como el tramo más difícil del Garrison, una de las bajadas clásicas en el bosque la Primavera. El Garrison es para mí parte de la Mosca,una de las primeras rutas de MTB en mi bosque. Esta ruta emblemática ha estado aquí desde mediados de los 80´s y ha venido evolucionado como el ciclismo de montaña mismo en Guadalajara. Ha cambiado, se ha modificado en partes, ha variado un poco su trazo para luego regresar al original, todos sabemos cuál es la Mosca y lo que vamos a tener que pagar para disfrutarla. Siempre decimos: “Es la misma, pero diferente”. No puedes decir que la dominas, caerías en la soberbia y una falta de respeto a la maestra misma de cada uno de nosotros, por más que no lo quieran admitir algunos “avanzados”.

Como decía, y veo lo difícil que es bajarla. En mis inicios me costo un muy buen susto, terminé brincando por encima del manubrio (no me preocupen cómo), rompiendo un cuerno del manubrio, y con el mismo manillar doblado. Pero mi tributo fue aceptado por el bosque, y me permitió salir rodando aquella vez… claro, tuve que cambiar el manillar y enderezar el rin delantero. De eso hace más de 10 años y es tiempo que sólo una vez… UNA! He logrado bajar completa el Garrison, arriba de la bici.

Ahora me doy cuenta de la lección que esta rodada me da cada vez que paso por aquí. Cuando voy bajando y veo hacia abajo, tengo que ir concentrado en no más allá de 2 metros por delante de mi rueda, cada ciclista tiene décimas de segundo para decidir que resquicio del camino va a seguir. Ese espacio del grosor de la misma rueda entre 2 piedras, pero que enseguida tiene una raíz que debe “brincar” o simplemente dejarse llevar por la gravedad y echando el cuerpo para atrás dejar que la llanta “caiga” 30 centímetros a una base de piedras que al instante debe jalar el manubrio para salir del agujero y empujando la cadera a la izquierda aventar la bicicleta sobre otra raíz y una piedra evitando levantarse más de 10 centímetros del asiento para no salir proyectado sobre el lienzo que se tiende 5 metros a la derecha de la bajada. Todo esto en no más de 15 segundos cuando bien nos va.

Termina el río de piedras y salimos a un arroyo de arena. Me detengo y miro para atrás, esperando que uno de mis compañeros de esta vez, pueda bajar sin problemas. Lo veo y me siento tranquilo, viene bajando pie a tierra. A veces, escuchar nuestra sabiduría interna es la mejor opción.

Ya les trataba de explicar lo que uno ve y piensa cuando va bajando. Y ahora les digo que estando abajo, viendo el escabroso paso que acabo de pasar no se ve tan difícil. Es como en la vida… cuando estamos en el momento, la perspectiva es una, vemos la dificultad, el temor esta a flor de piel, no hay mucho tiempo para decidir, tenemos que fiarnos de nuestro instinto y nuestras habilidades, y claro, dejarnos ir con un cierto componente de fe, de esperanza porque libremos el momento difícil.

Así es la vida, tenemos que ser ciertos y aventurarnos al momento difícil. Confiar en nosotros mismos (nuestra habilidad, nuestra experiencia, nuestra capacidad) y en nuestras herramientas (nuestra bicicleta), y claro tener fe, abandonarnos en la sapiencia en que al final sucederá lo que sea más beneficio para nosotros.

Confirmado, uno de mis grandes maestros en esta vida es el ciclismo de montaña, y algo que también agradezco a mi creador, es tener a tanto grandes amigos como compañeros de aula.

Ro