Combinando un poco…

Hemos de aprovechar al minuto lo que tenemos a la mano. Y mas cuando tenemos rincones en nuestra ciudad en donde aun no se ha alfombrado con pavimento y la tierra viva aun asoma para ofrecer su natural generosidad.
El grupo de compañeros prestos nos enfilamos a la colina conocida como cerro del Tesoro para tomar algo de aire y sí, recibir una carga doble de luz solar. Estirar las piernas e inherente, demostrar y demostrarnos que podemos convivir con la naturaleza aun en la ciudad.
Es sólo necesario tener un poco de voluntad, una pizca de decisión para tomar la bici, empujar los pedales, disfrutar y acariciar la tierra con las ruedas. 

Y así, luego de nuestra breve pero intensa rodada “al Tesoro”, vamos de regreso a la oficina, a quitarnos algo del polvo recolectado, a alimentar el cuerpo una vez que nuestro espíritu quedó rebosante y recargado!

Hasta la próxima!

Aquí la ruta Tesoro:

Rogelio