Considerando el rodaje…

Es curioso, antes me desilusionaba cuando alguien dejaba de rodar alguna semana o que ya de plano decidiera no tomar su bicicleta. Una vez más confirmo que la bicicleta es como la vida. Uno no debiera vivir y hacer las cosas que hace mientras vive, en función de los que otros hacen o dejan de hacer, por más cerca que se encuentren de uno.

Rodar para mi, ahora, es una pasión, es mi pasión. Es una forma de expresar mi forma de vivir. Ahora me gusta rodar, no porque dos, cuatro, cinco amigos o compas se unan a una rodada. O porque alguien en la calle que no conozca me pregunte: “Como le haces par rodar en la ciudad sin morir en el intento?” Me gusta porque me llena de vida, porque me demuestro a mí mismo lo que puedo hacer, independientemente de que alguien o algunos digan o desdigan lo que hago.

Rodar es descubrir ese mofle perdorado en el camión que pasa tratando de amedrentarme por Chapultepec. Es tomar la bajada de Cruz del Sur soltando el freno y sintiendo el aire escurrirse por entre mi casco y mis lentes para terminar el impulso en Conchitas haciendo la de la “cruz”.
Rodar es tambien saludar al colega que el día de hoy voluntaria o involuntariamente tomó su bicicleta y circula por mi mismo camino un par de cuadras.
Rodar tambien es darme cuenta que el rin de mi bicicleta ha dicho “basta!” y tengo que cambiar mis planes y luego de circo, maroma y teatro, conseguir el nuevo componente que me permitirá rodar un par de años más.
Rodar es disfrutar del viento y de mi ciudad, una vez mas, ahora que todavía ando por acá.

Así que a rodar!

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