De rodadas y politica

Hola,
En esta maraña política actual, en la que algunos ya estamos hartos de dichos y decires, algunos ya estamos ansiosos porque llegue el día de la decisión para dejar de oír a unos y otros lanzándose lodo, por no decir, escupiéndose esa materia orgánica que esta al final de la ciclo del drenaje. Señores, señora, súbanse a la bicicleta, y si no tienen condición física (que seria muy recomendable para aguantar el estrés) para venir a la montaña, a los valles azules del agave, a las exuberantes selvas de nuestras costas a las mesetas arenosas y extremosas de los altos, salgan siquiera a las calles de nuestra ciudad y saborear el triunfo de moverse por sus propia fuerza, sin depender de que alguien pedalee por uno, quizás rodando grupo, pero de igual manera, nadie te va a pedalear tu bicicleta por ti mismo. Y antes de pensar en llegar antes o no, descubrir que la bicicleta, como la vida, no se trata de llegar antes o después de alguien, sino de hacer lo mejor que tu mismo puedes dar. Y por otro lado sentir la libertad de elegir uno mismo su propio camino, y descubrir que en si, lo más importante no es llegar, sino aprender a saborear el trayecto para llegar a la meta, que no es el final, sino simplemente el inicio de un nuevo reto. Ahí arriba de la bicicleta uno se puede conocer mas a uno mismo y por ende, conocer a los demás… no para tratar de lograr sacarles algo, sino junto con ellos, lograr una misma meta, que haga de todos, alguien mejor.
Hoy lo logre de nuevo, je je. Domingo a las 7 de la mañana logré despegarme de las sábanas y me vi rodando por las calles del sur de la ciudad rumbo al bosque de la Primavera, que por cierto, ya viene recuperándose después de la indolencia del gobierno que no fue capaz de apoyar a los brigadistas y a los encargados de su cuidado en el pasado gran incendio provocado, este apoyo vino de la ciudadanía, que no dudo en organizarse, recolectar víveres, pasar la voz y hacerlos llegar a los que estaban en la línea frontal, tratando de detener el avance del fuego, aun cuando este era avivado en momentos por traidores que indolentemente pretendían que el incendio continuara quien sabe bajo que motivos sin escrúpulos.
En esta ocasión disfrute, en general, de una apacible rodada. No hubo fotos esta vez, solo aquellas que se convierten en recuerdos aquí adentro de mi memoria, momentos congelados en quien sabe que parte de mi cerebro o mi cuerpo en general, imágenes mágicas que en ocasiones están detenidas, como esa liebre que se atravesó a mi paso. O ese instante en que con el apoyo involuntario de un desconocido al cual “le mordí llanta”, rompí mi record de subida al 8 ½ , ahora 14 minutos con 40 segundos. O esos momentos en que coincidí con otros tres ciclistas en un trecho de la ruta que sale de la Mosca y llega al Ángel, en donde yo los deje para enfilarme por esa subidilla que me depositaria al final del Espinazo, para entonces tomar el camino de regreso a casa. Así fue, sin fotos, pero igual puedo en esta ocasión compartir con ustedes el trazo de la ruta. 

Si quieres el archivo para verlo en Google Earth avisame y te lo mando por email….


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