El primero de 2022

Este será el primer post de 2022, pero me da gusto decir que no es reseña de la primera rodada del año. Estamos casi a final de Enero ya, wow! Ya vse acaba la primera doceava parte de 2022, jajaja.

Bueno, pues si. Ya vamos acercándonos de 300 kms rodados, en la montaña, en la calle. Rodando por pendientes, por disfrute, por deberes.

Uno de mis propósitos es escribir cada semana o cada dos semanas y postearlo aquí, pero me tardé un poco… pero igual otro propósito es no estresarme tanto con cualquier cosa. Así que cómo dirían las tortugas de la Marea del Pacífico Sur: suuuuaaveee!

Aquí vengo y los invito a disfrutar estas líneas, y con ello a descubrir que es lo que cada uno disfruta y aprovechar cada día.

Como estas vacas y sus retoños, descansando a la vera del camino, disfrutando del sol y un viento fresco, casi frío, en un tramo de la ruta que decidí casi sin querer, en uno de mis últimos días de vacaciones de año nuevo. Yo disfrutando la rodada, a mi ritmo, a mi tiempo, ellas ahí, quizás sin saberlo, pero también disfrutando lo que tienen.

O qué tal una vista como esta, los dos lados de mi rodar… el bosque y la ciudad…

Tan ajenos uno del otro, tan parte uno del otro. Tan dispares y a la vez tan intrínsecamente conectados.

Pero me gusta mirar al horizonte. Por eso mi lema es “El horizonte es el límite”.

Puedes descubrir que un camino que parecía terminar en cierto punto realmente inicia ahí.

Puedes darte cuenta que tu visión es mucho más amplia de lo que creías.

Puedes simplemente silenciar tu mente, tu ego, tu inteligencia y quedarte ahí, mirando, oteando, olfateando, palpando el entonrno, los colores, el viento, la luz.

Puedes indagar en ese azul que esconde muchos azules. O esos tonos verdosos o grises que esconden una colina tras otras, un sendero dentro de otro sendero, vida donde todo parece quieto.

Puedes escabullirte en el silencio y la quietud y ser cierto que no estás sólo en esos recodos del camino en esa precisa mañana. Aún sin verles, sin oirles, sabes que debajo de esos árboles o detrás de esas montañas, debajo de ese límpido cielo, hay decenas, cientos de otros ciclistas, de otros corredores, de otros caminantes que como tú saben que la vida no es sólo autos, camiones, trabajo, política, narcos, pistolas, dinero, engaños.

Estamos aquí, cada quien siguiendo su camino pero todos compartiendo un andar, un gusto y en el fondo, un deseo de lograr regresar a casa sanos, gustosos, con energía, con las ganas de hacer de este mundo al menos por este día, un sitio mejor, más sano, más equilibrado, más consciente, más alivianado de como empezó.

 

Y así, poco a poco, día a día, rodada a rodada, caminata a caminata, podremos ir regresando a este mundo el equilibrio que le hemos quitado, podremos ir permeando que no se vale destruir para vivir, no que toda construcción es desarrollo. Simpleza señores, calidad de vida señoras.

 

A seguirle que queda mucho por rodar!

Ro