Lo primero es tener un objetivo, una meta…

Claro que no se trata de pasar sobre los demás, estariamos cayendo en el error de la soberbia. Pero esta imagen es el grito de muchos que estamos en el camino, en la brecha, en el arroyo de la calle. No pedimos eliminar los autos, no es la idea regresar a los caballos y carrozas. Creo yo en la humildad de la bicicleta y en su naturaleza incluyente. Desde el mismo hecho de que no pide al humano, dejar de ser humano para poder rodarla. Más bien es un instrumento que potencializa las capacidades de nosotros como personas, desde el punto de vista tanto físico como el emocional, el cultural y el espiritual. 
Estamos en el momento preciso para incluir no solo a la bicicleta o al transporte público masivo, es el punto exacto para sumar al propio ser humano a la ciudad y su entorno.
Así que sigamos adelante, sigamos rodando, sin dejar de soñar, sin dejar de planear como llegar a ser la ciudad que realmente merecemos tener.
Nota: La imagen me la mandaron(Gracias MariJo), no se de donde llegó, pero que bien que llegó… esta genial!