11 Feb

De libertades y consciencias

Siéntete libre. ¿Por qué? Porque lo eres, simplemente por eso. ¿Te das cuenta de lo bien que te sientes cuando ruedas en la bici? Una ruta nueva es una aventura llena de emoción. Una ruta que vuelves a rodar es una experiencia llena de anécdotas y de resignificados.

Vas en bola y el rumor de dos es un bullicio. Ruedas de cuando en cuando solo y es una sinfonía de tu alma dándote lecciones personalizadas para vivir tu vida de una mejor manera… ¿a poco no?

De repente descubres que esa pesada subida que era terracería y por la que resbalabas al trepar la han pavimentado y te pones triste, si no es que te molestas con este “desarrollo urbano”. Pero de momento no nos queda más que descubrir que la subida sigue ahí. La inclinación no se ha ido y te va a seguir costando trabajo, que ni que. Pero ahora tienes que subir más rápido, simplemente porque ya te aplanaron la subida.

Así es cada ruta, tenemos que descubrir que es lo que tenemos que lograr esta vez. Cada quien carga con sus demonios y trae consigo las maneras para derrotarlos o quizás mejor: Superarlos!

Hoy puede ser el arrancar moderado para arrancarle varios segundos a la primera trepada. O puede ser que desayunaste algo ligeramente diferente y quieres descubrir cuánto tiempo puedes esperar hasta tomar el primer sorbo de agua o el primer puño de nueces. Quizás quieres poder trepar ese columpio sin el cambio de velocidad o quieres sentir esa curva en la que la vez pasada frenaste por un destanteo en tu llanta trasera.

¿Qué tocará esta vez? Nos toca descubrirlo, como cada día que salimos de casa para ir a nuestras labores personales, cuando realmente somos conscientes de que estamos vivos y no simplemente te subes al carro y mecánicamente conduces o te dejas conducir por la ciudad. Esos son los días que dan razón a esta vida, y que tienen su cereza en el tope si también ruedas ese día; si vas a la oficina, si vas a entrenar o si vas a las tortillas, hazlo así cada día y disfruta de cada momento, en tu carro, en tu lugar, en tu hogar, como cuando vas en la vereda, en ese vado sorpresivo, en esa trepada impulsado por tus propios pensamientos o en el llano impulsando al grupo con tus historias y tus bromas. Cuando puedas ser consciente en tu día a día así como lo somos cada fin de semana en la montaña, en el arenal, en el bosque o el desierto, no seras uno más en la ciudad, serás el que puede ir haciendo cambiar esta sociedad.

A rodar!

6 Feb

Santa Genoveva Batman!

Listos. Carros apagados y en modo “Ahí nos esperan, va?” Y ya los dieci-tantos preparando cada cual a su propio córcel de aluminio… bueno, creo que por ahí hay uno que otro carbonífero… pero al final, todos córceles…

Vaya que me gustan las rutas trepadoras, rima con retadoras. Y vaya que esta ruta lo es. Y eso que sólo “exploramos” la versión de 30kms del maratón. Hay otra que es agregarle unos 20kms más, pero bueno… sólo rodamos esos 30kms que bien valieron la pena. Aquí enseguida pueden ver el trazo que quedó para la posteridad digital en Strava:

Esta es la altímetria:

Esa primera trepada que viene luego de cuatro kilómetros que te van emocionando es cortante, tajante. Es altiva cual una María Félix en su esplendor. Fue el primer jalón tipo acordeón para el grupo, de ir todos en formación serpiente al salir de la comunidad donde dejamos los autos, nos convertimos en un hilo que se extendió a lo largo de los tres kilómetros de la trepada. Si bien pudieran pensar que no es tanto como en Xicote, en bosque la Primavera, el Vallartazo, Real de Catorce, he aprendido a dejar de comparar parajes y rutas… cada sitio tiene lo suyo. Y Cerro Prieto-Santa Genoveva no es la excepción.

Arrancas con el vuelo de un par de columpios y te vas dando cuenta como el velocímetro va disminuyendo el dígito hasta comprobar que ya tienes calor, que el jadeo de tu respiración no es por el viento sino por el esfuerzo. Luego sin menguar la inclinación de la subida, sumas el empedrado. Pudiera parecer ayuda, pero descubres que cada pedaleada es la batalla contra un mini-tope, un micro-escalón. Al menos yo, no veo manera de tomar cadencia en la trepada y esto me va desgastando.

Es entonces cuando hago uso de la excusa, o mejor dicho, el argumento 12.5… me detengo para quitarme la chamarra (y si, recobrar el aliento). Luego de un par de minutos, se me unen en el argumento Luis “Porras” y el Toño y nos detenemos un poco para “quitarnos la chamarra”. Me siento con fuerza y reanudo la subida. Y a los pocos minutos pie tierra de nuevo, no hay excusa, simplemente yo siento que el empedrado esta aún más rugoso y prefiero seguir caminando. Hasta que mi orgullo se alza cual neblina en la mañana, y me monto de nuevo en mi baika y retomando fuerzas de mi reserva, logro culminar la trepada, con foto y todo, jeje.

Ahí nos esperamos un rato porque hubo otros que necesitaron más tiempo para sortear la subida y aparte la bicicleta de Harel sufrió un desperfecto que ameritó la solución “cincho” (en otro post la explicaremos). Pero bueno, baste decir que esto obliga a dejar a un lado los cambio por una falla en el chicote del desviador trasero.

En fin, creo que estuvimos en la cima no menos de 20 minutos, lo que nos dió oportunidad de tomar algunas fotos que no se si le hacen honor a la magnitud de la vista, yo creo que para algunos lados eran no menos de 100 kilómetros de vista que podíamos alzanzar a vislumbrar… seguramente esta meseta funcionó como una Masada para los antiguos nativos de estas tierras.

Una vez que reiniciamos la rodada nos tocó una bajada de regalo. Pero de cuidado también, Así como hubo pendiente al subir, tuvimos una bajada llena de adrenalina y derrapes, más de alguno sintió que se iba… pero de largo hacia una pendiente sin camino si no se tenía precaución. Esto hasta llegar a una primera desviación justo a un lado de la presa Santa Genoveva. Este es un rincón de esos que no se documentan en las rutas turísticas pero que no le piden nada a ninguna. Es un paraje escondido que no descubres hasta que no estas bordeándola. En este paisaje árido, como lo ven en las tomas de arriba se combinan con pinos chaparros, cañadas cubiertas de arbustos junto a cactáceas y tierra seca que se enmarcan con la vista de la presa.

Aquí ya después del “downhill”, se ve leve, pero al fondo esta la meseta, a la que por el otro lado trepamos… aquí se separaron Harim y Harel, por falla mecánica.

De aquí hay que seguir pagando el paseo, vienen una serie de columpios que se ven dominados por subidas, unas de ellas francas subidas pero otras de esos “falsos planos” que hacen que el sudor no deje de fluir. Ahí fue cuando en una “subidita” sentí como unas gotas de sudor eludían mi “buff” en la cabeza y se iban escurriendo por mi frente hacia mis ojos… pero no podía, no quise detenerme. Era necesario seguir mi ritmo -ahora que podía- ya no había tanta piedra, y yo había logrado cierta cadencia en mi pedaleo, levantando, jalando, empujando, jalando… pero las gotas de sudor no lo entendían y seguían bajando… hasta llegar a mis ojos, en dónde produjeron no vapor sino ardor… se combinaron ahora lágrimas y sudor en un baño que me hacía querer cerrar los ojos, pero no podía hacerlo so riesgo de toparme en el camino con alguna piedra, o una grieta que llevara toda mi humanidad a ser depositada en el suelo…

Seguí así unos segundo y me convencí de continuar pedaleando, no soltando el manubrio, parpadeando y pensando que estaba simplemente lavando mis globos oculares… afortunadamente terminó esa “subidita” y pude tomar algo más de velocidad que ayudó a secar en algo el sudor de mi frente y me permitió por segundos meter mi enguantado dedo entre lente y rostro para limpiar un poco del exceso de agua, así pude llegar indemne a la “tiendita”, último punto de reunión antes de retomar el último trecho de de la ruta por un single-track en plano y luego varios kilómetros de pavimiento por la misma carretera que de inicio nos había llevado a Cerro Prieto. Ahí no tuve más que hacer línea con Don Rubén, viejo lobo de mar, y en conjunto con Hugo nos fuimos apoyando a modo “ruteros” para cortar viento y empujarnos unos a otros hasta que Hugo quedó atrás y seguimos don Ruben y yo el último trecho hasta arribar al punto de arranque que era a la vez el punto final.

Ruta de lujo, Santa Genoveva, a qué guerrera!. Nos la hizo pagar pero como un bueno negocio, nos ofreció lo mejor de estos parajes, sol, viento, tierra seca, agua, sombra(casi nada), pinos, cactus, subidas, bajadas, más subidas y una sin igual compañía!

Excusa perfecta para de regreso llegar por unas gorditas de horno y por qué no? Una que otra cerveza aderezada de una exquisita charla!

Salud!

18 Ene

Que será?

Se acerca el fin de semana y ya parezco escuchar rumores en el patio. Un crujir metálico pareció brotar de mi bici como diciendo “ya, ya sácame…”

Y mi propio cuerpo empieza a preparar la batalla contra la “hueva” de levantarme temprano para salir a rodar. No es tanto que ya en el grupo de “whatsapp” empiecen con el: “a dónde el domingo?”. Si sirve eso pero no es y creo que no debería ser el “trigger” para sacar la baika y rodar. Rodar nace del interior de cada uno, la fuente primera no es que te lo digan los demás. Rodar es una motivación personal al inicio y y luego vienen las otras, la compañía, el grupo, los retos, compartir… así lo creo yo.

Así que preparando mi batalla viene la siguiente pregunta: ¿Qué será? a dónde rodare o rodaremos este fin de semana?

¿a un oasis que pocos conocen? Cómo este a las puertas del Altiplano? Sé que hay otros más cerca de la capital, jeje
Quizás una ruta que me acerque o nos acerque a alguna cañada, bordeando uno de los tantos estanques y presas que en estas tierras tanto atesoran el agua, sagrada fuente de vida.
Alguna ruta que nos permita descubrir las huellas del pasado, de caminos de antaño, de pruebas del esfuerzo de los antiguos, dirían por ahí.
No importa la ruta, lo que cuenta es tomar la bici y junto con ella descubrir la emoción que nos toca disfrutar este fin de semana. Sentir ese frío de la mañana y como se va desvaneciendo conforme vamos pedaleando y tomando fuerza para trepar. Lo que nos permitirá sentir la velocidad al bajar, palpando cada piedrecilla del camino, el polvo que se levanta y nos va cubriendo la cara, el viento que vamos dejando pasar entre las manos y el manubrio, sentir la curva, el sol, la vida que viene a nosotros a manos llenas!

Así que no importa el ¿Qué será?, sino que sea y que disfrutemos de la oportunidad que nos da la vida…

Rueda sólo, rueda acompañado, rueda cerca, rueda lejos, rueda poco, rueda mucho…. pero RUEDA!!!!

Por cierto… se vale dejar un comentario. Es enriquecernos todos ;o)

14 Ene

Con la vista al horizonte

El horizonte parece llamarme. La bicicleta me trae hasta aquí para poder descubrir esta vista, tan cerca y tan lejos de la sierra. Estamos a tan solo una colina de la ciudad. Apenas hemos rodado unos 15 o 20 minutos y nos hemos detenido a la espera de que otros del grupo terminen de revisar una llanta que se niega a auto-parcharse.

Descubro como las montañas se yerguen majestuosas enfrente de mi, son un bálsamo para mi espíritu. Así como a veces las oficinas, los salones, hacen que nuestra alma y nuestra mente se vean atrapadas, achicadas. Ver este inmenso paisaje, hacen que mi espíritu se expanda, se estire, crezca y se libere.

El viento frío no duele, el cansancio no desgasta. Todo lo contrario, cuando me envuelvo en una rodada el cansancio es relajante y el las agujas de frío son acicate para continuar pedaleando o como en la toma inmediata superior, si las rocas en la subida te la ponen difícil, pues pie tierra y seguir trepando hasta llegar a ese trecho donde el sendero “se aplana” y nos permite volver a montar y empezar a pedalear. El cansancio queda para luego, mientras hay que seguir “empujando” para continuar rodando, seguir disfrutando la ruta y compartiendo con la fiel rila la brecha que nos toca trazar hoy…

… a rodar!

12 Ene

El camino que viene

Viviendo donde vivimos, acostumbramos marcar los días y las horas con el viejo calendario gregoriano. Y nos toca Enero como la marca para evaluar el camino recorrido, tomar ánimo ante lo que viene así como replantear nuestros objetivos y retos con vista en el nuevo período que nos llevará a dar una vuelta más a nuestro sol.

Ya sea que los sueños sean personales o grupales nos toca afianzar nuestros pies en la tierra o las ruedas en la vereda. Alzar la mirada y otear al horizonte. Es momento de apuntar a lejos, sólo así podremos superarnos a nosotros mismos. Somos más de lo que creemos. Hay que aprender a escucharnos e ignorar los comentarios y decires negativos que tanto nos rodean, desde el radio al despertar, la televisión y algunos amigos o familiares negativos. Vamos, levantémonos por encima de nuestros miedos y nuestras inseguridades, porque si nos fijamos en nuestro interior hasta llegaremos a deslumbrarnos con nuestra propia luz.

Adelante, que sin importar que crucemos caminos conocidos o nuevos. Tenemos la magia de contar con la dimensión del tiempo, que nos brinda nuevas oportunidades, con nuestros amigos, en solitario, disfrutando los senderos, riendo, exprimiendo nuestros músculos, sin cesar en los esfuerzos, no hay más que seguir pedaleando para seguir aprovechando la vida, la rueda, la vista, la oportunidad de continuar rodando.

7 Ene

Carta ciclista en dia de reyes

Decir gracias es de lo primero que nos enseñan nuestros papás. Y creo que es porque decirlo nos abre puertas y nos hacer ser amables. Y es por eso que nos gusta pasar por aquí en bicicleta. Casi siempre llegamos aquí luego de haber rodado ya un montón y estamos cansados, con sed. A veces pasamos solamente levantando polvo, otras nos detenemos en la tienda a comprar algo. Lo que siempre vemos son los rostros amables de quienes viven aquí, y las sonrisas de las niñas y niños que se ríen cuando nos ven pasar.

Es un gusto rodar por su casa y darles las gracias por poder pasar por aquí. Nos gusta mucho el paisaje, los caminos son difíciles pero así nos gustan, porque nos hace superarnos y ser mejores a nosotros mismos. Y nos gusta que nos compartan parte de su casa, de sus caminos, de sus paisajes y de sus buenos días o buenas tardes cuando rodamos por la Morena y las otras comunidades de los alrededores.

Así que hoy venimos con el gusto de compartir ahora nosotros con ustedes. Y al mismo tiempo que les damos las gracias los invitamos a que no se preocupen cuando ven que las cosas se ven difíciles. Piensen que son oportunidades para dar lo mejor de cada uno de ustedes, y poder ayudar a sus papás y sus vecinos a mantener su casa bonita y los campos creciendo, igual que ustedes. Como cuando rodamos en bici, lo mejor es que todo el esfuerzo al final tiene recompensa.

Aquí ciclistas y niños, unidos por el festejo.
Disfrutando juntos, unos agradeciendo y otros recibiendo…
Conductores y mirones
Compartiendo una sonrisa después de rodar…
Lizzards… amistad y generosidad sobre ruedas!
Nuevas generaciones, aprendiendo a dar y recibir!
No hay dolor de espalda que impida compartir con ellos…
Y al final, hasta nos tocaron tacos!!! No solo dimos, sino que recibimos, GRACIAS!!!
18 Dic

Viene la loma

Pues nos estamos acercando a la época del año que nos invita a disfrutar con la familia, con los amigos. Vienen los días de fiesta y si no nos cuidamos, de comilonas que estaremos llevando a nuestras rodadas al inicio de 2019. Así que a disfrutar cuidando no abusar del pavo, del ponche, los tamales, el atole, la rosca y la sidra, je je.

Aumentan las comidas y disminuyen las rodadas. Tratemos de que la ecuación se mantenga positiva y evitemos llevar esos kilitos de más en Enero a las brechas… Creo que más que ustedes queridos lectores, estas líneas son para mí, je je.

En fin, ahora si aviso que voy a dar un descanso al blog. Tomaremos fuerza para regresar a las rodadas con todo en el siguiente año y planeando los objetivos a alcanzar durante 2019. Vayan pensándolos y estemos listos para compartirlos, porque cuando se publican, se cargan de energía para ir tras ellos. No te los guardes. 

Vienen nuevas rutas, nuevas rodadas, más kilómetros ante nosotros, más que compartir con todos…

Allá, el horizonte es el límite…
Para saber qué es lo que hay más allá, no hay más que empezar a rodar!
A veces no habrá seguridad de ver que hay, pero si no lo rodamos no lo descubriremos.
11 Dic

De caidas y soluciones

Llenando el bagaje de experiencias. Imagen tras imagen, aromas que van cubriéndolo todo, sonidos que se traslapan unos a otros, voces, crujidos, raspones, zumbidos.

Así como el clima se vuelve loco en esta tierra potosina, y en un momento amanece con una densa capa de nubes por encima de nuestras cabezas y una sutil neblina a nivel de piso, y en unos minutos el sol emerge de entre las nubes y se convierte en amo y señor… Así pasan nuestras ruedas de una árida brecha a un sendero cubierto de piedras del tamaño de canicas y de ahí a un camino de arcilla roja que en partes hasta húmeda esta y pareciera querer atrapar el rodado de cualquiera de nuestras bicis.

Y a la vuelta de una curva nos sumergimos en un una brecha arbolada que sube y baja entre curva y curva; nos reta con raíces y piedras camufladas y vueltas casi en “u”, que nos sugieren a visitar el suelo de una manera muy amistosa pero no por ello menos dolorosa.

Surcamos veredas secas cercadas por nopales de los más variados tamaños y formas, que nos “invitan” a mantenernos al centro, so pena de sufrir un tratamiento de “pilling” no pensado.

Ese día el precio mayor lo pago Don Ruben, Sensei o el Master… para los compas. Una bajada, una raíz, una piedra con complejo de alfombra. Todo acomodado para que el buen Ruben se lance cuesta abajo pero no llegue sino a la mitad de la bajada, justo donde una piedra tendió sus brazos para recibirle y abrazarle… Pero no duró mucho el abrazo. Los compañeros de rodada corrimos a él. Impulsados por el grito de guerra de Ruben mientras volaba o, más bien mientras “planeaba sin motor” y protagonizar una maniobra de aterrizaje forzoso no planeado con menos de 2 segundos de preparación.  En esta ocasión, elciclista le ganó a la bicicleta. Ruben se adelantó y cayó por delante de su alumínica. He de recalcar que al narrar esta escena me da gusto decir que tuvo un final feliz. No pasó más allá de unos buenos raspones que acompañaran al Ruben durante esta temporada navideña; terminó algo sofocado por caer de bruces sobre una piedra estratégicamente colocada y seguramente alguno que otro golpe aparecerá en los siguientes días recordándole la épica caída en la pista “Alubike”, una más a la lista de cobro de este muy demandante “trail” para los amantes de la bicicleta de montaña.

Este evento me hizo reconfirmar que el ciclista esta hecho de otro material, para empezar el buen Ruben, que luego de cumplir el tostón, sigue rodando y demostrando que la calidad no depende de la edad y la resistencia hasta parece afinarse con la experiencia. Luego, los ciclistas, aquí en estas tierras me sentí como en la mía. Todos prestos a ofrecer ayuda. Ni el mejor equipo de protección civil se hubiera coordinado mejor de lo que lo hicimos en ese momento para apoyar al compañero caído. Checar como estaba, revisar movilidad, cabeza, cuello, torso, extremidades, mientras otros atendían a la bicicleta también. Y otros simplemente cuidaban las bicicletas de otros y claro, aparecieron los narradores que detallaban su versión de la caída para revisar en que tendríamos que tener cuidado al reincorporar a Ruben.

Afortunadamente, nuestro Master hizo honor a la dureza de sus huesos, y poco a poco fue recuperando la compostura, el aire y luego de estar sentado algunos minutos y recibir los primeros cuidados, lavar raspones y tomarse una pastilla (si se la tomó?). Estuvo de nuevo en pie y preguntar, claro: “Cómo esta mi bicicleta?”

La bicicleta salió indemne. Creo que ni raspones tuvo. Y en unos minutos ya estábamos de nuevo en línea  rodando lo que quedaba de la ruta de ese domingo. Queda demostrado que no importa la ciudad, el estado y seguramente el país. Los ciclistas, sobre todo los de montaña, tenemos una “pasta” especial. disfrutamos las rutas, amamos a nuestros corcéles de aluminio, carbono o metal pero por encima de eso nos preocupamos por los demás, somos más que un simple equipo, un grupo de almas que comparten una misma pasión y nos preocupamos por los que están compartiendo con nosotros el espacio y el tiempo sobre nuestras queridas bicicletas!

Y por eso, mi creencia es sólida, si más gente rodara, más fácil sería resolver los problemas que tenemos entre nosotros. La montaña trae las soluciones para esta abrumada sociedad, y vienen montadas en bicicleta!

A rodar! 

28 Nov

Cómo reiniciar?

No me pregunto como retomar la rodada, eso no lo he perdido. Afortunadamente sigo rodando, en calles y brechas; subiendo y bajando. En la ciudad y en la montaña, atravesando estacionamientos o pueblos; en solitario o en compañía de otros.

La bicicleta es parte mía, o yo soy parte de ella, eso no es lo que me trae en esta ocasión a este rincón de mi universo. Lo que me mueve hoy es regresar a este espacio, en donde la aventura se transforma anécdota. No estoy queriendo decir que si no escribo sobre una rodada, no hayan valido los pedalazos. La historia esta allí, seguirá latiendo, pulsando, y se quedará en el trazado del espacio-tiempo por la eternidad.

Hoy vengo con la inquietud de cómo se puede lograr que una historia consiga ser leída. La experiencia vivida crece y logra realizarse en cuando se revive en la mente y el corazón de quien lo lee. Últimamente me ha costado más trabajo hacer esta transmutación y no tengo claro porque. Pero no me quiero entretener mucho en buscar una razón de esto. Mejor me enfoco encontrar el camino para volver a esta increíble aventura de transformar las vivencias en palabras y que luego éstas regresen en forma de sentimientos en las almas de quienes leerán estas líneas.

Porque la materia prima que alimenta mis líneas y mis ideas son momentos y son instantes que se unen y se separan en el tiempo, en el espacio pero además en el alma y la mente de quien los comparte aunque no lo haya rodado conmigo pero que luego me acompaña desde el otro lado de este papel virtual que hoy llamamos pantalla.

Mucho he rodado durante los últimos meses, en las calles de San Luis Potosí, en la sierra de Jalisco. 

Durante el primer día de la épica rodada del Vallartazo, en medio de la sierra costa de Jalisco

Bajo el radiante sol o cubierto por mantos de nubes, atravesando el polvo que levanta un compañero ciclista que cruza una vereda seca o la fina cortina de una lluvia cuando voy llegando a ese pueblo casi fantasma.

En la rodada multigrupos de San Luis Potosí, dejando las colinas de Heidi…

Los momentos han sido muchos, las anécdotas aún más. Y ya va siendo momento de que haya sido lo que haya sido, debe quedar atrás porque aparte de compartir la ruta con mis amigos de Guadalajara, de San Luis Potosí (aunque sean de Zacatecas, jeje), o viviendo una rodada en solitario. Me gusta y me alimenta el alma poder compartirlo con ustedes, que se animan a leer unas líneas, que van más allá de los 140 caracteres o que superan la extensión de una cadena de whatsapp. Sólo espero que se diviertan unos minutos, se asombren o simplemente se les mueva un poco el corazón y al menos poco a poco les de por desempolvar esa vieja maquina que grita en silencio en su patio, su pasillo o debajo de la escalera…. “Ya vamos a rodar”!!!

Ro

11 Nov

Rodando con todos (MTB de SLP)

Es indescriptible la experiencia de rodar con tantos colegas de pasión, de gustos, de locuras. Y ver que tantos son los que responden a un simple llamado. Más allá de toda política, lejos de nimiedades simplemente acudimos a la invitación a compartir una rodada. Nadie por llegar antes, nadie por demostrar algo a los demás…. creo que todos por demostrarse a sí mismos lo que nos gusta, lo que podemos hacer si nos los proponemos.

Una mañana cubierta de neblina, en la que fuimos reuniéndonos, muchos sin conocer a muchos. Fuimos descubriendo conforme fuimos avanzando en la rodada la inmensa cantidad de ciclistas que estábamos compartiendo la ruta esa mañana. A la par que la neblina se iba levantando, lo iba haciendo la sorpresa de los que nos veían pasar. Tantos ciclistas juntos, tantos colores, tantos tamaños, tantos y tantos que por esa mañana se conjugaron en un mismo objetivo: rodar juntos.

Las imágenes hablan por si solas…