Reconociendo a la Torre Tres…

IMG_20140916_114426Ahora entiendo como es que me cuesta tanto esa subida al cerro de San Miguel por su cara oeste, la que da a Tala. La ruta larga a la Torre 3. Voy bajando con aceleración creciente, mis manos encrespadas en los frenos, la fuerza de la gravedad me jala sin descanso hacia el frente, yo me inclino más atrás del sillín. Freno con firmeza, pero también suavemente para no perder la vertical, me inclino y balanceo mi bicicleta al lado contrario, siento como derrapa la llanta trasera y de inmediato aligero el frenado para volver a tener tracción y no perder la curva y no salirme de mi línea imaginaria que me llevará por el camino seguro hasta terminar la bajada.

Veo pasar no sólo los árboles y los bordes del camino borrosamente, veo pasar tantas subidas que he hecho a esta trepada, la admiro, la respeto, la comprendo, y por qué no? me aplaudo por el esfuerzo realizado. Y regreso al ahora con otro tumbo que doy hacia un costado, mientras recupero el camino y hago pasar la llanta delantera entre la grieta de una gran piedra “sembrada” en el camino, alcanzo a ver un poco más abajo a Rommel, que también viene bajando, 30 metros adelante.

Qué dicha esta de tomar la bicicleta y embalarnos por el sendero para descubrir un camino de nuevo, una ruta conocida pero con sabor a nueva. Dejando a nuestro velociclo ir acelerando cuesta abajo pero siempre mantener el control, por nuestro propio bien y por el nuestro vehículo. Saberte capaz de lo que haces y puedes, medir tus límites, ponerte a prueba y de vez en vez estirar un poco esas fronteras que nos hemos impuesto nosotros mismos o que hemos dejado que otros nos pongan.

Voy suelto pero consiente, voy veloz pero con freno, voy frenado pero suelto, sonrío a mi mismo y al nube que se arremolina haya en las alturas. Aprieto los labios al pasar el charco y siento como el agua refresca mis piernas y ensucia mi jersey y mi licra. Me sorprendo como llegué a estar aquí, todo lo pasado, todo lo vivido, todo lo decidido, todo lo desvelado y demañanado, para encontrarme cruzando por mi bosque, por sus cercas, sus valles, sus trepadas y su vida toda.

Subiendo Obsidianas, cuántas veces no me he enfrentado a esta IMG_20140916_123505trepada de más o menos una hora sin parar… veo mi registro ahora y descubro varias trepadas de mas del 15% de pendiente positiva… es mucho… créanme!, jajaja.  Voy viendo como una trepada sucede a otra, mini-descansos para acomodar el pie en el pedal, para acomodar las sentaderas en el sillín, las manos en el manubrio, un resoplido para equilibrar la cadencia cardíaca. Voy subiendo y escuchando el crujir las piedras de obsidianas, como pisando vidrio dirían varios, voy aprovechando las sombras para dejar escapar calor de mi cuerpo, que recupero al momento con el latigazo de mis cuadríceps. Escucho otras llantas, estas vienen bajando y veo a un grupo de jóvenes niños, acompañados por sus guías-coaches… que dicha! que alegría ver a estos mozuelos animándose a estas aventuras, y más por los colegas adultos que los van acompañando en esta lid, eso es entrega, eso es compartir, eso es enseñarlos a volar, ánimo!!! que eso mismo intento hacer yo conmigo mismo, con mi niño interior, con mi joven inseguro, con este mozuelo que crece y este joven que juega a ser adulto, vamos todos juntos, encontrándonos, entendiéndonos, descubriéndonos, como cuándo descubrí hace unas horas a la trepada del cerro de San Miguel, todos somos uno, todos tenemos una parte del otro, todos vamos en este viaje, que al menos, por el día de hoy, se llama la Torre 3 vía larga, al reves!

Esta fue la ruta:

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Ro

 

3 comentarios en “Reconociendo a la Torre Tres…”

  1. Muy buena reseña Ro, una experiencia muy diferente a la primera vez que intentamos rodar esa famosa T3 y que por no conocer cornisas nos regresamos por Obsidianas, sin agua ni comida al regreso. por lo que veo ese ya es un recuerdo superado, felicidades !!!

  2. Y si, una gran anécdota, una gran historia y una experiencia pesada y desgastante, pero con un gran aprendizaje… no manches, aún recuerdo como paladeé esa naranja justo en la falda del cerro de San Miguel, cuando tragando orgullo, decidimos regresarnos… y ahí empezó el martirio, sin agua, llegar a Obsidianas y no ver el final, cuando dije, ya sigue tú y de manera casi milagrosa, quién sabe de donde venía una camioneta ahí por el árbol de fin de toboganes y con todo y mi maltrecho ego, pedí raid…y me llevaron hasta postes :o) … de entonces a ahora… cuánto hemos aprendido!!!

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