Regalos de una rodada tempranera…

Hola,

Aprovechando unos minutos del día, levantándonos con el sol, nos adentramos a la mosca, hoy a ritmo de camara… si, atentos a descubrir esos rincones que generalmente pasamos sin ver. Esos recovecos que aparecen por momentos y luego cambian de lugar, cambian de forma.
Para mis amigos “chochenteros”… no alcancé a ver pitufos esta vez, pero estos bien pasarían por sus casas…

Un poco más adelante, a la mitad de la subida de la mosca nos topamos con el famoso “puente”, que ahora invita a bajar de la baika y cruzarlo a pie, por aquello de no atorarse y visitar el fondo de esta arruga natural…

Aquí nuestros mudos testigos de una rodada “de fábula”, entre duendes escondidos, hongos con figuras artísticas, colonias de musgo que parecen arrastrarse por entre las hojas, algunas de ellas que recolectan el agua de las nubes y sirven de piletas a los animales del bosque….

Y así, el bosque sólo sus propios susurros, silencio para nosotros, así lo dejamos, cruzamos sus brechas y en paz nos retiramos, para luego volver a rodar y gozar con él.

Gracias vida, gracias…