Respetémonos todos.

Si bien, a mi me encanta rodar en bicicleta, ya sea en la montaña o en las calles, soy consciente que no ha todos les gusta o se les da. Sé también que habrá ciclistas que realmente lo son porque no tienen otra alternativa y las medidas de seguridad o las motivaciones para impulsar un proyecto incluyente de movilidad urbana les tienen muy sin cuidado y hasta pudiera valerles….


También se y conozco, veo y soy testigo de transeúntes que realmente son kamikazes de la calle y no cuidan de sí mismos ni de los demás que transitan por las calles, sea en bici, en auto o en moto.

Veo a diario, sea que vaya en bici, caminando o manejando a otro conductores que inconscientemente o no, son agresores potenciales y no pocas veces, agresores activos de los demás. Mujeres “amas de casa” que piensan extender su dominio por las calles y la neta no saben ni conducir su vehículo. Patancillos de poca monta que tratan de rebasar un camión o una grúa por la derecha y luego al ver que su “carrito” es rozado por el otro se bajan como bebes en pañal a gritar desaforadamente que les rayaron la pintura, cuando realmente lo que tienen rayado es su cerebro, pero en fin… Son de estas “cualidades” que nos hacen humanos. Hay mucho que cada quien tenemos que aprender y aun mas lo que la humanidad en su conjunto necesita asumir y superar.

Aquí ya me extendí en el rollo y a lo que quiero invitarte es a que apliquemos estas dos palabras: “Respetémonos todos”. Y no porque lo haya visto en una calca de bici o en un midibus… nada, lo traía un compa motociclista en un chaleco el otro día. Y eso me dijo mucho, primero porque tengo el prejuicio de que los motociclistas son los que más se arriesgan y nos arriesgan al no respetar las mismas reglas que los automotores. Pues no, este amigo si las respetaba.

Recuerdo también ver a diario colegas ciclistas que se la juegan, pasando sin precaución calles, saliéndole a los autos sin aviso, subiéndose a las banquetas sin necesidad y arriesgando a peatones, otros ciclistas, motos y autos.

Amigos, conocidos y desconocidos, hemos de asumir nuestra responsabilidad de vivir en una ciudad, estamos aquí, a la buena o a la mala, queriendo o no. Pero mientras vivamos en una colectividad es necesario que en lugar de pretender arrogantemente demostrar a los demás que somos los fregones ecologistas que nos burlamos del tránsito, seamos ejemplo de civilidad, de amabilidad y nos esforcemos por pintar de alegría el caótico andar de esta urbe y de las que nos toque visitar. Seamos incluyentes y comprensivos. Atendamos las reglas pero ante todo pongamos atención a nuestro sentido común. Critiquemos sí, pero constructivamente, invitemos, no tratemos de imponer. Y veremos en poco tiempo, se los aseguro, un cambio. Calles más seguras, conductores más amables, peatones más sensatos y motociclistas más responsables. Y al final esto no es más que mover a la sociedad sin esperar a la autoridad que no siempre tiene el mismo dinamismo que la propia gente de la cual se forma.

Amigos, cuando sientan que la arrogancia y la soberbia por sentirnos “punta de lanza” en la movilidad urbana se nos sube, recordemos que todos, t-o-d-o-s. Antes que conductores, ciclistas, motociclistas, choferes o peatones… somos PERSONAS.

¡Hasta la próxima!

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Un comentario sobre “Respetémonos todos.”

  1. Comparto tu comentario, varias veces las vi rudas de camino de casa a la grandiosa preparatoria Zuno…. y si que tuve suerte, aunque quiza para ese tiempo no habia tanto peligro, que tiempos aquellos. Abrazo.

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