Rodar no es huir

No importa que me digan que salir a rodar en bicicleta es mi huida, o que es una distracción de las tareas “habituales”…

Creo que es al contrario, a cada día eludo mi real razón de estar aquí. Y no sólo yo, creo que varios miles de personas que compartimos esta “H” ciudad simplemente, pasan el día escondiéndose de su real razón de estar aquí, y muchos de ellos, sin saberlo. Pretendemos estar aquí, cumpliendo nuestro deber, haciendo lo que nos toca hacer, atendiendo nuestros deberes y nuestras tareas, minuto a minuto, hora a hora, día a día, blah, blah, blah…

Es curioso como cuando voy sobre mi rila que me siento libre, respiro con profundidad. Me canso y jalo la respiración, eso sin duda… me ajito, sudo, mis músculos se tensan, entretejido con el cansancio esta la libertad de pensar en lo que soy, en lo que me gusta, lo que busco. Mi percepción de lo que me rodea se expande, mis límites corporales se extienden mucho más allá de mis propios poros de la piel.

Mis sentidos se agudizan y mi mente se aclara. Las tensiones y presiones de mi trabajo se ven lo pequeño que son, si
los comparo con mi propia vida, mi experiencia, mi sapiencia. Aquí no importan los lenguajes, los títulos ni los apellidos. Aquí no nos importa si venimos con el maillot novísimo o si venimos en shorts y playera surferos, no importa si vienes con tu baika de aluminio, de cancel o la voladora…

No hace falta hablar mucho cuando vamos en la ruta con el compa, IMG_20151129_091527con el amigo de hace años o con el nuevo integrante del grupo, y si hablamos es un gusto que llena aún más la experiencia de rodar por el sendero… vamos juntos y separados, cada quien a su paso, cada quien a su ritmo… y algo que me produce un nudo en la garganta, es recordar que cuando es preciso, ahí está el colega, sea porque vino con nosotros o porque coincidió que rodaba por donde nosotros pasamos… si alguien necesita ayuda solo es preciso pedirla… u ofrecerla. Así somos los ciclistas en la montaña, somos una raza aparte, creo yo… y lo mejor es que no creo que sea de esas que se extinguen… más bien van creciendo, van surgiendo como la yerba entre las rocas…

Vamos viviendo cada instante, no hay segundo que permita distraernos, porque eso nos puede costar no ver un venado que cruza el camino o tropezar con una piedra y terminar sacudiéndonos el polvo de nuestras manos y cara…

IMG_20151129_091303Encontramos que esa subida pedregosa que nos recuerda esos programas con los carneros brincando los riscos no es más que una subida más que nos exige al máximo para poder surcarla… nos podemos bajar y pasar a pie pero noooo!, hemos de dar el esfuerzo para rodar esos cinco, ocho, diez, otros diez, bueno quince más, ya no importan los metros, sino seguir pedaleando, y jalando a la vez el manubrio, para sortear el siguiente escalón de piedra, jalar aire, jadear con fuerza como dándonos animo a nosotros mismos y agacharnos sobre el manubrio para empujar la bicicleta sobre esa otra roca que luego hace derrapar nuestra llanta trasera y tenemos que impulsar al doble a la rila sin perder la vertical y finalmente llegar al plano y gritar “aaaaaaaaaaaahhhhhhhh”! porque lo logramos, nos dimos una tarea, un reto y con lo que somos, lo logramos, dinero? Fama? Para que sirven si para nosotros lo que importa es saber que lo pudimos hacer hoy, no ayer, y quien sabe mañana… hoy!

Ro

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2 Respuestas

  1. Pablo dice:

    Buen post… Yo soy de esos que estoy en ayuno montañero.. Por motivos familiares y desorden emocional..

    Pero seguirlos y leerlos eslo que me mantiene con la esperaza de volver,volver a rodar..

    • Ro dice:

      Es muy grato escuchar tus palabras buen Pablo, provocan la sonrisa que nos da animos para continuar rodando… pero sobre todo compartiendo y sabiendo que lo que hacemos tiene huella, en el espiritu de los amigos, que es donde realmente vale la pena dejar huella 🙂

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