Sensaciones prestadas…

Hola,

En esta ocasión vengo aquí presentando imágenes que no son mías. Un colega-amigo-compañero de trabajo y también que gusta de rodar por estos lares, tuvo a bien compartirme unas fotos así como sus impresiones de su rodada, la primera, a la Torre 3.


Es genial esto de encontrar lazos entre la gente, no lo creen? Viendo sus fotos recuerdo el sudor, las amenazas de calambre, la sed, el sol pegando contra la piel… y también el gusto de recibir una bocanada de aire fresco a la vuelta de una curva, el frescor de un trago de agua a plena subida, la sonrisa de otro ciclista que pasa por el mismo camino, o la amabilidad del guardabosques, que como un ermitaño estoicamente mantiene su guardia en lo alto de la torre de vigilancia.


La rodada a la Torre 3 es una travesía de resistencia y tenacidad, a mi parecer. Hay partes del camino en el que no vez mas que trepada y polvo. Y al regreso, luego del reto consumado te encuentras con la realidad de que el reto no termina en la Torre, sino que parece más grande durante el regreso, cuando la interminable subida al inicio de la ruta sólo te da sol, polvo y sed con cada pedaleo.

Pero saber que Luis, que otros tantos toman este reto cada semana, cada quince días, o quizás cada varios meses, me infunde alegría, energía, animo y es inevitable sonreír y recargarme aquí en mi silla mientras escribo, voltear hacia arriba y dar gracias al creador por vivir, por sentir, por poder vibrar nuevamente cuando un compañero comparte sus aventuras en la “baika”. 

Es por eso que este post es un tributo, un agradecimiento a los que nos comparten a cada día estos pedazos de sus vidas y que hoy me hacen sonreír. Gracias (este de abajo no soy yo, es el Luis)


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