Una mosca de Octubre…

Es fascinante rodar, de eso me convenzo cada vez que me subo a la bici, ya sea para meterme en la selva de asfalto o en la vereda silenciosa de un bosque…

Y cuando un domingo coincido con un amigo y re-descubrimos una ruta (es la magia, en la naturaleza, cada semana, cambian las rutas…) No queda mas que quedarse disfrutando ese polvo, ese cansancio de una subida, esa salada gota de sudor que dejo su sabor en la comisura de boca al ser arrastrada por el viento que te acompaña en la bajada….

Y me doy cuenta de lo sabia de la vida, en esta ocasión, Mau visito el polvo, una subidilla junto a un árbol, un pedaleo fuerte para pasar una raíz, y la raíz que se niega… resultado? Mau visitando la tierra del camino.
(No, no esta descansando… ven la raíz?… esa fue 🙂 )

Pero estaba diciendo; la maestra vida nos recuerda esto: “No hay sabor mas dulce que el levantarse de un trastabillo y seguir rodando mientras se pueda, no es así?”. Y mas adelante, con el esfuerzo nos podemos detener a disfrutar el viento frío que se cuela entre los arboles y se combina con rayos de sol que nos marcan el rostro…

… y así, una rodada mas…

PD: Habrá el Doro conseguido la llanta que perdió la noche anterior, y que le impidió rodar esta vez…?

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